martes, 29 de junio de 2010

ENTREVISTA A JOSUÉ MENDEZ (Diario PERU 21)


Lo conocimos en 2004 en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI. Días de Santiago, su ópera prima premiada en festivales como Rotterdam, Guadalajara, Toulouse, Friburgo, Locarno, Roma, Karlovy-Vary, París, La Habana, Edimburgo, etc., participaba entonces en la Competencia Oficial Internacional. 
Los periodistas peruanos acreditados (Isaac León Frías, Ricardo Bedoya y Federico de Cárdenas) descubrimos el filme de Josué Méndez (Lima, 1976) y nuestra primera impresión fue de agrado por una apuesta narrativa solvente, por una estética jugada, distinta en su abordaje de la peruanidad y la postguerra interna.
Aquel abril de 2004, Josué Méndez y su productora Enid Campos "Pinky" estaban muy conscientes de la calidad del material entremanos. Los diarios argentinos Clarín, La Nación y Página 12 no ahorraban elogios. Buenos amigos como Horacio Bernades, Luciano Monteagudo, Quintín, Eduardo A. Russo, Javier Porta Fouz, arriesgaban opinión sobre la posibilidad de un aggiornamiento del cine peruano.
Hasta que Días de Santiago ganó el premio a la mejor interpretación masculina (Pietro Sibille) en una Competencia que tenía cintas muy interesantes como La historia del camello que llora (Davaa & Falomi, Mongolia), Salven el planeta verde! (Jeon Jun-hwan, Corea del Sur), Parapalos (Ana Poliak, Argentina), Whisky Romeo Zulú (Enrique Piñeyro, Argentina) y Las horas del día (Jaime Rosales, España).
Mucha agua corrió bajo el puente desde entonces. Josué se hizo de la beca Rolex y tuvo el asesoramiento impagable de Stephen Frears para su siguiente filme Dioses. Que no es del todo logrado aunque gana con visionados posteriores.
Méndez apretó el botón (no decimos que haya instalado el sistema o haya fabricado el botón) que disparó al cine peruano hasta su expectante realidad actual.
Como Pizza Birra Fasso (Caetano & Stagnaro), Rapado (Rejtman), 25 Watts (Rebella & Stoll), Japón (Reygadas) e Y tu mamá también (Cuarón), Días de Santiago constituye un punto de quiebre importantísimo en nuestro cine.
Oscar Contreras Morales.- 

Por Gonzalo Pajares C.
http://peru21.pe/impresa/noticia/no-endiosemos-premios-lo-que-persiste-son-peliculas/2010-06-29/278722

Alguna vez le escuché decir a alguien que los hombres hacemos muchas cosas porque, al contrario de las mujeres, no podemos tener hijos. Es decir, nuestra manera de concebir es creando”. Josué Méndez, el director de Días de Santiago y de Dioses, dos de las películas más importantes del cine peruano reciente, nos explica de dónde proviene su necesidad de crear.


Su trabajo en Días de Santiago marca el inicio de una nueva generación de cineastas...
Hay un recambio generacional. Sin embargo, yo me iría un poquito más atrás y diría que el punto de quiebre se produce con El destino no tiene favoritos, de Álvaro Velarde. Además de buena y divertida, establece que la generación que viene tiene algo que decir, que tiene tema y, también, forma. Recordemos que la cinta de Velarde tiene una estética muy particular. Y esto es lo que diferencia a esta generación de la anterior: no solo se hace cintas con tema, con rollo, sino con una estética propia.

¿Cómo era el cine anterior?
Quizá por la época que les tocó vivir a los cineastas, desarrollaron temas, pero no estéticas. No digo que sus cintas hayan sido malas. Hubo grandes películas, pero estaban muy politizadas, y esto pesaba más que la estética. Se optaba por lo urgente. Si usted ve La boca del lobo –que es una gran cinta–, se nota que la prioridad la marca la ideología. Esto no sucede con Días de Santiago, con Madeinusa, con La teta asustada, cuyos directores tuvimos la comodidad de los años y de la distancia.

¿Cómo es la mirada de esta nueva generación?
Diversa. Hay de todo, y eso me gusta. Hoy tenemos películas de animación, filmes comerciales, cine de autor y hasta cine experimental. Cuando yo era chico, no había de todo. Lo que se veía eran películas realistas y urbanas, cargadas de rollo social. Y, ojo, no había menos cineastas: antes, por la Ley 19327, se hacían muchísimos cortos… y esto no se ve ahora.

Había mucho cineasta sin película...
Igual ahora, pero esto sucede en todo el mundo: son pocos los que logran hacer sus películas… quizá solo el 20% puede hacer una primera cinta. ¿Y una segunda? El 2% de los que estudiaron cine.

¿Su generación a quién tiene como modelo?
Es difícil hablar por toda 'mi generación’, pero yo creo que nuestros padres son Robles Godoy, Lombardi y el Grupo Chasqui. Crecí viendo películas del Hollywood comercial; miraba de todo: de Indiana Jones a Van Damme. De vez en cuando iba a ver la película peruana que se había estrenado. Cuando terminé el colegio y el cine se volvió algo más serio, me metí al taller de Robles Godoy; él me hizo ver cintas de todos lados. Allí aprendí que el cine servía para expresar lo que uno quería decir. Aunque suene muy básico, cuando uno es chico, cree que las películas se hacen solas. Robles Godoy me enseñó que si hay algo que uno quiere decir, que si hay algo que nos molesta, se puede expresar a través de una película.

¿Los premios del cine peruano reciente nos dicen que tenemos una mejor generación de cineastas?
No hay que endiosar los premios ni los festivales, porque lo que persiste en el tiempo, al fin y al cabo, son las películas. Si algo indican estos premios es que nuestras cintas están a tono con lo que se demanda afuera.

¿De qué película está más satisfecho: de Días de Santiago o de Dioses?
Yo puedo ver Dioses y divertirme; no puedo ver Días… porque no me divierte. El comentario puede ser superfluo, pero eso me pasa. Creo que Días… es osada, pero con Dioses la paso bien.

¿No será que Días… es mejor película que Dioses?
Es lo que la gente dice, sobre todo los jóvenes. Quizá a ellos les encante Días… porque representa sus frustraciones y porque ellos mismos podrían haberla hecho. He escuchado a gente decir que después de ver Días… ha tenido ganas de hacer cine. Quizá esto la haga más útil (risas).

¿Siente que tiene un estilo?
¿Tú qué piensas, hermano? (risas). Hay dos tipos de directores: los que le imponen su estilo a lo que hacen y los que se dejan llevar por el tema –y allí encuentran su estilo–: yo soy, gustándome más los directores del primer estilo, de los segundos (risas).

LO QUE CORRESPONDÍA: JOSEPH BLATTER SE HA DISCULPADO (Diario EL COMERCIO, Lima - Perú)


El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, ha pedido perdón a las delegaciones de México e Inglaterra por los errores arbitrales que sufrieron en sus partidos contra Argentina y Alemania, respectivamente, y ha anunciado la reapertura del debate sobre el uso de nuevas tecnologías en el arbitraje.

Blatter hizo hoy ante la prensa internacional un primer balance del primer Mundial africano, el día en que se cierran los octavos de final con los partidos Paraguay-Japón y España-Portugal, durante la cual prometió estudiar la introducción de tecnología en la línea del arco.

“Es obvio que después de las experiencias vividas hasta ahora en este Mundial sería una estupidez no reabrir la cuestión de la tecnología en la línea de gol”, dijo Blatter, en un encuentro con una serie de medios escogidos.

“Lamento cuando se observan los evidentes errores arbitrales. No ha sido un juego “cinco estrellas” para los arbitros. He expresado mis disculpas”, agregó el presidente del organismo que rige al fútbol mundial.

Blatter aseguró que una primera conversación para discutr este tema se producirá con los miembros del International Football Association Boards (IFAB) en una reunión a mitad de julio en Cardiff.

Blatter descartó cualquier cambio de reglas antes del final del Mundial. “No podemos cambiar algo para diez partidos”, dijo el suizo.

ERRORES EVIDENTES

La cuestión saltó a la palestra esta semana después de que dos importantes decisiones arbitrales en partidos del Mundial resultaron ser incorrectas tras verse inmediatamente la repetición de las imágenes, incluso en los mismos estadios donde se disputaban los cotejos.

La primera de ellas fue un disparo del mediocampista inglés Frank Lampard que entró en la portería alemana tras dar en el travesaño y salir de nuevo, un tanto que le hubiera supuesto a Inglaterra un crucial empate con Alemania antes del descanso del partido de octavos de final.

Alemania, claramente confundida en ese momento, terminó ganando el partido por 4-1.

En el último partido del día, México había estado jugando mejor que Argentina cuando Carlos Tevez abrió el marcador desde un clara posición de fuera de juego, poniendo al equipo de Diego Maradona en la senda del triunfo por 3-1.

“He hablado con las delegaciones de México e Inglaterra y les he dicho: lo siento. Ellos me dieron las gracias y aceptaron que los errores arbitrales forman parte del juego, aunque hayan contribuido a eliminarlos”, afirmó hoy Blatter.

lunes, 28 de junio de 2010

TRES COMO DONOVAN (Por Edmundo Paz Soldán - Blog PAPELES PERDIDOS)


El boliviano Edmundo Paz Soldán, brillante novelista, escribe estas líneas sobre la Selección de los Estados Unidos (nuestro "gallo de tapada" que se fue eliminada del Mundial por Ghana) y a la que le faltaban, más o menos, tres Landon Donovan.

 
Los días previos al partido de octavos contra Ghana fueron de portadas con titulares celebratorios (Goooooal for USA!), noticias de récords de teleespectadores en los partidos transmitidos por ESPN, análisis cautos de las chances de los Estados Unidos, precios astronómicos por las figuritas de Landon Donovan en eBay (antes del mundial costaban 40 dólares norteamericanos, después del partido contra Argelia se llegó a pedir 500), y de Bill Clinton. Sí, el ex-presidente estuvo en todas partes. Con un gran sentido de la ubicuidad, se encontraba en el palco del estadio cuando se logró el pase a octavos; se quedó afónico con el gol en descuentos y bajó a los camarines a festejar con el equipo. Un ambiente en general positivo, aunque no faltaron los que querían arruinar la fiesta: un comentarista de CNN llegó a sugerir que el interés actual en los Estados Unidos por el fútbol era como el que se le daba a los deportes raros cada cuatro años en las Olimpiadas. Es decir, que a todos les encantaba que a los del equipo de bobsled les fuera bien, pero que apenas terminaba se olvidaban de ellos. Otros aprovecharon para defender el excepcionalismo norteamericano y decir, orgullos, enfáticos, que los deportes de los Estados Unidos eran aquellos inventados en los Estados Unidos (el béisbol, el básquetbol y el fútbol americano).

Por una vez, el fútbol concitó titulares, portadas, expectativa. Clinton estaba nuevamente en el palco, esta vez junto a Mick Jagger. Todo estaba servido para la gran celebración. Al principio, se repetía una película conocida: gol tempranero de Ghana, y a remar contra corriente. La compañía de televisión por satélite DirecTV se había puesto a llamar a los Estados Unidos “el equipo de los segundos tiempos”, así que había esperar. Donovan apareció en ese segundo tiempo para marcar el empate, y se llegó al alargue. El drama continuaba, y la sensación de que una vez más habría un final feliz con suspense no abandonaba a los comentaristas. Pero esta vez no fue así.

En el fondo todos los equipos saben bien hasta donde pueden llegar, pero, una vez en octavos en un mundial, es fácil lanzarse a soñar en conquistas imposibles. Estados Unidos es un equipo sólido, batallador, de excelente nivel físico, pero tampoco daba para mucho más. ¿Qué le faltó? Por lo menos, algo así como tres de la calidad de Donovan. Estoy siendo humilde y no pido mucho, porque, todo hay que reconocerlo, Donovan es muy bueno, pero no está en el primer escalón de los grandes. Aunque estuvo casi ausente en el partido contra Ghana, lo que hizo le bastó para ser superior a sus compañeros. Altidore, Findley, Bradley, Gomez: tan empeñosos como olvidables. Alguien dijo que Estados Unidos había demostrado en este mundial que para el fútbol actual se necesita más mentalidad que destreza. Pues no. Con la primera sólo se llega a octavos; con las dos y un poco de suerte, puede que también se ganen campeonatos.

ARBITRAJES HORROROSOS


A todos nos queda claro (ex ante y ex post los partidos mundialistas jugados el domingo) que Alemania y Argentina son selecciones estupendas, hombre por hombre y colectivamente. Que superan con largueza a Inglaterra y a México además de ser firmes candidatas al título.
Pero ¿Se pueden justificar los horribles arbitrajes del fin de semana en Sudáfrica 2010? ¿Perjudicaron seriamente las aspiraciones de Inglaterra y México?
Negarlo supondría dos cosas: o que avalamos la injusticia, la inseguridad y la improvisación; o que tenemos puestos dos enormes bistecks en los ojos.
Si la FIFA y la International Board no hacen algo (pero ya) el deporte más hermoso del mundo puede volverse ingobernable. Lo más grave de todo es que los aficionados y los jugadores se frustran. No hablamos de dos u once personas sino de millones de seres humanos en todo el planeta. Aquí hay mucho dinero de por medio.Y por lo mismo, la difusión convocante en la que se ampara el negocio del fútbol se vuelve contra sus promotores poniendo al descubierto, en tiempo real, desde el punto de vista del espectador, a través 39 cámaras de alta definición, los errores arbitrales más groseros desde que el fútbol es fútbol. 
El domingo pasado los refereés no actuaron dolosamente (con intención) ni negligentemente (dejaron hacer). En realidad estuvieron mal ubicados, lejos de las jugadas, sin la colaboración de sus líneas. Pero además, sin el coraje para interpretar el reglamento, sin la dignidad de rectificar los errores pitados. Prefiriendo la quincena a la Historia.
Así de simple.
El gol de Frank Lampard (un golazo, por añadidura) era el empate para la selección de Inglaterra que comenzaba a nivelar las acciones; que empezaba a hacerle daño a Alemania; en tanto Rooney y Gerrard salían de sus escondites imaginarios y su defensa "mazamorresca" se distendía; al lado de "Calamity" James el pésimo arquero que debiera recibir un regalo por el "Día de la Madre" a partir de ahora y todos los años de los Hooligans.
Con el beneficio de la duda que ofrecen este tipo de partidos mundialistas, un empate inglés, antes del descanso, pudo cambiar la historia del partido. El error del arbitro uruguayo Jorge Larrionda fue decisivo ¿Se jubilará?
En el match Argentina vs México, un hierro terrible del arbitro italiano Roberto Rosetti fastidió el planteamiento del técnico Javier Aguirre. Contra todo pronóstico, México dominó a la Argentina y la tuvo a mal traer (Salcido y Torrado) hasta el minuto 26 del primer tiempo. Pero un endemoniado avance de Messi terminó en un cabezazo del "Apache" Carlos Tévez, en evidente posición adelantada. Y eso fue todo.
La selección de México no pudo recuperarse. El error de Rosetti la aturdió, la descompuso, la indujo a más errores. Los players mexicanos no sabían si protestar, si mirar la pantalla del estadio, si pelear, obedecer el planteamiento del "Vasco" Aguirre o consumirse en la ira. Con setenta mil espectadores bramando en las tribunas; con doscientos mill millones de decibles de sonido salidos de las vuvuzelas volando en el viento; y con la señal de la televisión internacional registrándolo todo, debe haber sido muy difícil administrarse en ese momento a miles de kilometros de casa.
Dicen que la cosa comenzó con "La Mano de Dios" de Maradona (qué jugada para más infelíz) pero no es cierto. A propósito ¿Por qué los periodistas deportivos en el mundo siguen festejando, ponderando y comentando irresponsablemente esa jugada? ¿No merecería más bien el silencio vergonzoso? ¿Habría tenido esa jugada un efecto negativo en los jugadores ingleses, que despúes tuvieron que "chuparse" el supergolazo de Maradona? No lo sabemos. Pero se puede imaginar.
Y volviendo a los dos partidos del domingo, ni Argentina ni Alemania tuvieron la culpa. Estuvieron en la cancha, con jugadores conectadísimos, aprovechando los errores de los "soplapitos". Nada más. Por eso, en cuanto termine el Mundial, la International Board y la FIFA deberían oficializar la incorporación de los medios tecnológicos en los partidos así como incrementar el número de árbitros en cancha. Es absolutamente necesario. Como en el tenis, como en el basket, como en el rugby.
De lo contrario, la gente podría saltar de las tribunas a la cancha, hacer justicia con su propia mano y convertir el fútbol en una masacre sin igual.
Acuérdense que el Coliseo Romano también tuvo un final, y no fue un final precisamente agradable.
Óscar Contreras Morales.-


AFGANISTAN Y EL GENERAL McCHRYSTAL, TAMBIÉN EN EL CINE (EL PAÍS, España)


http://www.elpais.com/articulo/cultura/Afganistan/general/McChrystal/cine/elpepucul/20100628elpepucul_4/Tes

La destitución del general McChrystal por hablar demasiado en la revista Rolling Stone devolvía a la portada de los diarios de todo el mundo esa guerra de Afganistán que cada vez se asemeja más a un pequeño Vietnam del siglo XXI (salvando las distancias). Por pura y afortunada coincidencia temporal dos documentales, Restrepo y The Tillman Story, repetían el pasado viernes el nombre del general y el de esa guerra durante su presentación en el Festival Silverdocs, en Washington DC. Restrepo, que además llegaba el viernes a salas comerciales (con rumores sobre su posible candidatura al Oscar), está dirigido por Sebastián Junger y Tim Hetherington, ganadores en el último festival de Sundance, y es la crónica de una guerra vista literalmente desde las trincheras, donde ambos directores instalaron sus cámaras a lo largo de un año acompañando a un batallón durante su estancia en el valle de Korengal, considerado uno de los bastiones más fuertes e irreductibles de los talibanes.

Tras 14 meses allí, en los que los cineastas captaron desde tiroteos interminables entre montañas escarpadas ante enemigos imposibles de atrapar a conversaciones surrealistas entre el batallón y la población local, los soldados fueron entrevistados meses después sobre sus recuerdos y experiencias de la guerra. La más dura, y que da nombre a la película, es la de la muerte del doctor Restrepo, quien falleció al poco de comenzar su turno. Esos mismos soldados a los que se ve desde disparando en chancletas cuando los ataques enemigos les atrapaban en momentos de calma hasta bailando música tecno en tediosas tardes de espera, no se paran a pensar qué hacen exactamente ahí pero al permitir al espectador observar su vida diaria con tal detalle, obligan a que éste se lo pregunte.

"Los soldados son los únicos que no piensan políticamente cuando se habla de la guerra. Ellos no tienen la oportunidad de preguntarle a un general por qué les envían a un sitio o a otro así que nosotros tampoco lo hicimos. Nos limitamos a poner las cámaras donde estaban los soldados y a convivir con ellos" explicó a Junger a EL PAÍS. "No queríamos hacer otra película política sobre la guerra. Creo que a los soldados no se les trata bien cuando vuelven a casa y queríamos que incluso sus esposas entendieran cómo es su vida" afirma este periodista que lleva cubriendo Afganistán desde 1996 para diversos medios y que ha sido premiado por sus reportajes en diferentes ocasiones. "No hubiera ido a Irak porque no quería arriesgar mi vida por una guerra que me parece un error pero Afganistán es diferente. Hubo una razón real para atacar ese país: los atentados del 11-S se organizaron allí. Lo que no sé es si merece la pena el coste de esa guerra aunque en la última década sólo han muerto unos 16.000 afganos frente a los 400.000 que fallecieron en los noventa. Me temo que si la OTAN se va del país puede volver a producirse una sangría" afirma.

No obstante, en su película, que cierra precisamente informando al espectador de que el gobierno estadounidense, después de haberlo considerado un lugar estratégicamente importantísimo se retiró del escenario del filme, el valle de Korengal, el pasado abril (por orden del general McChrystal) no hay opiniones si no un retrato real de la fragilidad, la juventud y las emociones de estos jóvenes de apenas veinte años a los que se envía a combatir y a los que se ve tanto llorando en medio del campo de batalla como riendo de felicidad cuando consiguen matar. "La guerra siempre es política y los soldados que se alistan para participar en ella quedan atrapados en el estereotipo: la derecha piensa que van a la guerra por patriotismo, la izquierda denuncia que solo van los más pobres y Hollywood lo vende como un subidón de adrenalina. Pero, ¿cuál es la realidad? Nosotros queríamos mostrarle a la gente ese mundo tremendamente masculino al que en realidad solo se tiene acceso si eres parte de él".

Su teoría sobre por qué los jóvenes que se alistan se sienten rechazados al regresar a la vida civil y deciden apuntarse para seguir sirviendo en el ejército tiene cierto sentido: "La mayoría son adolescentes, su vida está sin construir, son el último escalón de la sociedad y de repente se encuentran formando parte de una hermandad en la que entienden que su bienestar es menos importante que el de su compañero, que pueden y deben morir por el otro. Les hace sentir psicológicamente importantes. Después regresan a casa y no son nadie, así que es lógico que muchos quieran volver a sentir eso".

Entre los que se alistaron tras el 11-S estaba Pat Tillman, un jugador de fútbol americano profesional muy poco común -lector de Chomsky entre otras cosas- que renunció a un contrato millonario en la NFL para servir en el ejército, aunque nunca quiso hacer públicos sus motivos. Era el soldado más famoso de Estados Unidos -su entrada en el ejército puede compararse mediáticamente a la de Elvis Presley- pero falleció en Afganistán en 2004, en teoría tras haber salvado a su batallón de caer en una emboscada y haberse convertido en héroe nacional. El documental The Tillman Story desvela en cambio que la historia de su muerte, que se produjo por disparos de su propio batallón, fue manipulada precisamente desde las más altas esferas en Washington para utilizarla políticamente de la misma forma que se manipuló la del rescate de la soldado Jessica Lynch. Con lo que la administración Bush no contaba es con la reacción de la familia Tillman, que ultrajada por la utilización propagandística de la muerte de su hijo llegó incluso a sentar a Donald Rumsfeld ante una comisión del Congreso buscando culpables. Hasta ahora ningún alto cargo ha sido amonestado y los Tillman sólo han conseguido llegar a averiguar el nombre del general que firmó la orden de mentir a la familia y al mundo sobre la muerte de Pat: era el general McChrystal.

MICK JAGGER, RECONTRA "PIÑA" (Diario EL COMERCIO)


Mick Jagger -el legendario cantante de los Rollings Stones, por si no lo sabían- es un apasionado del fútbol como Henry Kissinger, Viggo Mortensen y los hermanos Gallagher.
Y Mick tiene fama de "salado". Estuvo presente en las eliminaciones consecutivas de la Selección de Inglaterra en el Mundial de Francia 98´ (en el emocionante partido ante Argentina); en Corea-Japón 2002 (Brasil) y en Alemania 2006 (Portugal).
El último fin de semana, en Sudáfrica 2010, Jagger desde la tribuna asistió a las eliminaciones de Estados Unidos (al lado de Bill Clinton) e Inglaterra, una vez más.
Mick amenaza con asistir al partido Brasil vs Chile. Guarda!....
Oscar Contreras Morales.-

(elcomercio.pe / DPA).

El optimismo brasileño frente al partido contra Chile por los octavos de final del Mundial de Sudáfrica sufrió un duro golpe a pocas horas del choque de hoy, al anunciarse que el astro del rock Mick Jagger podría estar en el estadio Ellis Park, de Johannesburgo.

La información fue dada en Brasil por la estrella de la televisión local Luciana Gimenez, quien es madre de un hijo del vocalista de los Rolling Stones y aseguró que el rockero pretende ir al estadio para hinchar por el equipo “verdeamarelo” comandado por Carlos Dunga.

La noticia asustó a los supersticiosos, y con buena razón: Jagger también hinchó por Estados Unidos en el choque de semifinales contra Ghana y por Inglaterra en el clásico contra Alemania, ambos válidos por los octavos de final del Mundial.

Tanto Estados Unidos como Inglaterra salieron de la cancha derrotados, por lo que comentaristas brasileños expresaron en sus páginas en Internet el temor a la presencia de Jagger en la “torcida” en Ellis Park.

“El vocalista de los Rolling Stones conquistó fama de proveedor de mala fortuna en este Mundial”, recordó el portal del canal ESPN Brasil.

domingo, 27 de junio de 2010

MARIANNE FAITHFULL: "EL TRUCO ES DEJAR DE SER INTENSO"


Marianne Faithfull es una sobreviviente de los 60'. Esa juerga desenfrenada, irrepetible, alucinante, que tuvo en el rock n´roll, en las drogas y el sexo, sus catalizadores decisivos.
Ex mujer de Mick Jagger, actriz, cantante, escritora, inspiradora de una generación entera, difícilmente se puede contar la historia del "Swimming London" sin contar la suya propia. 
EL PAIS de España le ha hecho esta entrevista que compartimos con ustedes.
Oscar Contreras Morales.-

http://www.elpais.com/articulo/cultura/truco/dejar/ser/intensa/elpepicul/20100627elpepicul_4/Tes

ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Madrid - 27/06/2010

Pedirle un buen consejo de vida a Marianne Faithfull (Hampstead, Londres, 1946) jamás podría tacharse de gratuito. Es, sencillamente, no dejar pasar la oportunidad de que una de las mujeres de la historia del rock and roll que peor y mejor ha sabido vivir, con una trayectoria que debería enmudecer a los moralistas que condenan a la fatalidad los excesos -y ella, hoy una gran señora, no se ahorró uno solo-, explique dónde diablos está el secreto para levantar la cabeza cuando uno literalmente la ha perdido. Superviviente de absolutamente todo, últimamente hasta un cáncer de pecho, la cantante fuma un cigarro al otro lado del teléfono desde París, donde reside por temporadas desde hace unos años. Con esa voz tan cascada y acogedora como ese maternal regazo, gracias al que una vez la apodaron como "un ángel con grandes tetas", responde: "¿El truco? Dejar de ser intensa. Yo solía ser muy intensa hasta que descubrí que me había pasado de todo y en realidad no me había pasado tanto. Nada era tan importante. Yo dramatizaba todo, una tendencia terrible que solo te hace daño... aunque, la verdad, para qué mentir, lo sigo haciendo. Hace poco me han preguntado por mi próximo disco y he dicho que será el último. ¿Por qué he dicho eso? ¿Por qué hablo ya de lo último? ¿Qué sabré yo del futuro? Ve, dramatizo. Mejor evitarlo".

Faithfull hace doble parada en España con la gira de su último disco, Easy come, easy go. El día 9 en Madrid (dentro de los Veranos de la Villa) y el 10, en el teatro Cervantes de Málaga. "Easy come, easy go es el título de un viejo blues de mi adorada Bessie Smith. Me gusta esa frase, quizá porque yo antes no era así, y me aferraba, pero ahora sí lo soy, y lo que duele, que se vaya... No hay tiempo que perder." Tanto el disco como la gira (acústica: "Para el público será interesante no verme arropada por una banda") se basan en las 18 versiones que la cantante ha hecho de algunas de sus canciones favoritas. "Las que por alguna razón no me dejan, que tienen que ver conmigo pero sin yo saber exactamente por qué".

Faithfull vive entre París y Dublín ("Cuando esta ciudad se pone demasiado elegante y estirada me gusta largarme al viejo y asqueroso Dublín. Buena mezcla") y, entre disco y disco, se inventa espectáculos para recorrer el mundo. Desde hace un par de años viaja por teatros recitando los sonetos de Shakespeare. "Lo hice para divertirme, pero se ha convertido en todo un éxito. Llenamos cada función y hasta se ha vuelto un espectáculo comercial. Yo no recito los sonetos, los hablo, los comento, no hay nada solemne en lo que hago. Empecé a leerlos con 15 años y entonces pensé que yo era la única -¡así era yo!- pero en realidad todo el mundo los conocía. Me gustan los que hablan de la fama, del tiempo, de hacerse mayor, del amor, de la belleza... El viejo Willy Shakes, él sí que sabía de esas cosas y sabía además que sus versos estarían siempre y que por tanto su amor y su belleza serían inmortales y eternos".

Autora de un libro de memorias (editado en España por Celeste) tan duro como hermoso y redentor, Faithfull se enorgullece de la confesión -y en gran medida ajuste de cuentas- que supuso aquel relato, aquella historia de una niña bien de Hampstead (nieta del hombre que inventó el término masoquista) a la que Mick Jagger dedicó Wild horses (Caballos salvajes) el día en que, ya separados, él tuvo que ir a socorrerla al hospital donde, hecha un despojo humano, estaba a punto de morir. "Escribí ese libro con 40 años y había mucha fantasía también en él. Pero lo curioso es lo distinto que fue todo a partir de esa edad. Fue muy interesante, y no lo esperaba. Creo que el gran cambio llega al final de los 50 años, a partir de ahí todo empieza a ir muy deprisa, demasiado deprisa". Al recordarle la frase Andrew Loog-Oldham, su descubridor, sobre su cara de ángel y su estupendo pecho, se ríe: "Es una frase ridícula. Pero sí, yo era preciosa, y eso asustaba, y me aislaba también. Pero no he renunciado a ser una mujer guapa, en mí sigue siendo una necesidad".

Asegura que solo ahora empieza a sentirse cansada. "Me he puesto 2014 como un límite para parar. Quizá no pueda, no lo sé, pero me gusta pensar que puedo"

Faithfull sigue fumando mientras habla. Al darle un impertinente -por obvio- consejo de salud reconoce educada su error. Es fácil imaginarla (ella que lo dejó todo: la heroína, la calle, todos los amantes posibles y todas las locuras imaginables) agachando la cabeza como una cría orgullosa que admite sus faltas: "John Lennon decía que fumar le ataba a la tierra. Y a mí me pasa algo parecido. Dejé de fumar una semana y estaba ida. Sé que lo tengo que dejar, que no es bueno. Así que algún día lo haré".

LA CASA DE DOSTOIEVSKI (Escribe Mario Vargas Llosa para el Diario EL PAÍS)


http://www.elpais.com/articulo/opinion/casa/Dostoievski/elpepiopi/20100627elpepiopi_11/Tes

Fíodor Dostoievski vivió en muchas casas y lugares -nunca más de tres años en una misma vivienda- y tuvo siempre la obsesión de que sus pisos estuvieran en una esquina, con ventanas a las dos calles y cerca de una iglesia de modo que pudiera oír las campanas, música que sosegaba su espíritu. La última casa en que vivió, y donde murió en 1881 meses antes de cumplir los 60 años, entre la Perspectiva Kuznechny y la antigua calle Yamskaya, ahora llamada Dostoievski, cumple con todos estos requisitos y, mientras el visitante la recorre, puede oír doblar a las campanas de la vecina iglesia ortodoxa de Vladímir, convocando a los fieles.

Esta zona de San Petersburgo, conocida como el "barrio de los mercados", está ahora llena de chechenos y otros forasteros pobres y, por esa razón, se la considera riesgosa para los turistas. Cuando yo visité esta casa por primera vez, hace 40 años, el lugar era más bien triste y solitario, muy distinto de lo que es ahora, bullicioso, popular, promiscuo, muy vital. No existía aún el Museo donde se han reconstruido los seis cuartos a los que Fíodor Dostoievski y Anna Grigorievna, con sus hijos Liubov y Fíodor, se mudaron en octubre de 1878 huyendo del apartamento donde había muerto el pequeño Alexei, una de las tragedias que más hizo sufrir al atormentado autor de Los demonios.

Es una casa modesta, aunque menos ascética que las anteriores, e incluso hasta con algunos lujos, como el juego de tazas de té de porcelana que luce una de las alacenas y el confortable inglés del escritorio donde Dostoievski podía echarse a descansar un rato en medio de las interminables y afiebradas sesiones nocturnas en que escribía, en estado de trance casi siempre, Los hermanos Karamazov, una de sus obras maestras. Alcanzó a verla publicada exactamente un mes antes de morir. Estaba ya muy enfermo. La casa se halla en el segundo piso y, cada vez que subía, el ilustre inquilino tenía que pararse un rato, en el descanso de la escalera, para recuperar el aliento. El médico le había prohibido fumar, pero él sólo respetaba la prohibición durante el día; en la noche fumaba sin descanso mientras escribía y ahí está todavía, sobre su mesa de trabajo, la cajita de cigarrillos que liaba con sus manos nerviosas mientras iba releyendo las cuartillas recién escritas.

A fines de enero de 1881 tuvo la primera hemorragia de garganta. Pidió a su mujer que le leyera uno de sus pasajes preferidos en el ejemplar de la Biblia que llevaba siempre consigo desde que se lo regalaron las mujeres de los "decembristas", 31 años atrás, en la estación de Tobolsk, cuando pasó por allí, como convicto, rumbo a su exilio de cuatro años en Siberia. Anna era su segunda esposa, 25 años menor que él. Llevaban 11 años de casados y ella, con su energía, devoción y talento, había puesto algo de orden en la vida siempre atolondrada y al borde de la catástrofe de Fíodor. Gracias a esa mujer joven y luchadora, sus finanzas andaban mejor, ella ganaba algo de dinero distribuyendo libros y él ya no tenía que inmolarse escribiendo como un forzado. Se había quitado el vicio del juego que le causó tantos infortunios. Poco después de ese primer desfallecimiento, le sobrevinieron otras dos hemorragias. La segunda puso fin a su vida. Su propia viuda o alguna visita atinó a detener el reloj del escritorio en el mismo instante de su muerte: las 8.38 de la noche. Ahí está todavía ese reloj, 130 años después, marcando la hora siniestra.

Lo enterraron en el cementerio Tikhvinskoe, del monasterio de Alexander Nevsky, en las afueras de San Petersburgo. Es un hermoso lugar, y la tumba de Dostoievski, rodeada de árboles y de flores, con una hermosa estatua que refleja fielmente sus rasgos adustos y su mirada profunda y afiebrada, colinda con las de otros exponentes del genio creativo ruso: Rimski Kórsakov, Alexander Borodin, Modest Mussorgski, Ilich Tchaikovski, Glimka. La mañana que pasé a ver la tumba llovía y algunos visitantes reverentes depositaban en ella manojos de flores. Yo le llevé media docena de rosas rojas.

Aunque Dostoievski no nació en San Petersburgo, sino en Moscú, esta ciudad es la que más lo marcó. Aquí se formó como escritor y en ella se hizo conocido, luego famoso, y fue aquí donde, luego de los 10 años del silencio literario que padeció por haber pertenecido al círculo revolucionario de los "decembristas", debió reinventarse como escritor. En San Petersburgo fue donde más tiempo vivió. De otro lado, no hay ciudad que parezca más impregnada de sus historias, personajes y la mezcla de truculencia, drama, espiritualidad, desgarro intelectual y misterio de su obra que ésta, sobre todo cuando uno camina por las destartaladas callecitas del barrio de Sennaya, a orillas del Canal de Griboedova, donde ocurren los principales episodios de Crimen y castigo, novela que Dostoievski terminó de escribir no muy lejos de aquí, en una casa de la calle Kaznacheiskaya de este barrio, que también puede visitarse.

Es la más "realista" de sus historias, al menos en el sentido de que los lugares que ella describe están casi todos identificados y algunos de ellos con placas que lo recuerdan. La casa donde Raskólnikov asesina a la anciana Alíona Ivánovna, en el número 104 del Canal de Griboedova, se conserva tal cual la narró, con sus baldosas desiguales, sus paredes descoloridas y sus rejas herrumbrosas, así como sus gentes melancólicas y derrotadas. Hasta la mañana grisácea, lluviosa e impregnada de premoniciones sombrías, parece dostoievskiana. Pero todavía más impresionantes son los lugares asociados a la vida de Raskólnikov, que parecen recién salidos de las páginas de la novela, como la sofocante taberna donde éste confiesa su crimen a Zamíotov o la casa donde el asesino vivió. Hace esquina también y un busto de un Dostoievski calvo y jiboso adorna su fachada. El mal tiempo ha borrado la pintura y todo el edificio -en verdad, todo el barrio pobretón y sórdido- parece a punto de descalabrarse. El largo vestíbulo de piedras tiene un techo combado donde el eco repite los ruidos y el patiecillo interior, en torno al cual se aglomeran los apartamentos, es estrecho y tan desangelado como la empinada escalerilla que conduce a las habitaciones. Harta de los visitantes, una vecina que arrastra pesadamente su gordura y su odio a la vida, nos echa de imprecaciones. Un gato maúlla en alguna parte. Es imposible no tener la sensación de que algún asesino devorado por inquietudes metafísicas anda suelto por los alrededores.

La casa museo de Dostoievski insiste en que, contrariamente a la leyenda, el autor de El doble estaba lejos de ser una persona sombría y amargada. Le gustaba jugar con los niños y les inventaba y les leía historias. Y les mostraba su colección de fotografías de escritores y artistas famosos, que, ahora, se exhiben en el cuarto donde Anna almacenaba los libros que vendía. La mayoría de las fotos son de escritores rusos. Entre los europeos, figuran un Quijote eslavizado, unos libros de Charles Fourier y de Hoffman y unas efigies de Victor Hugo joven y de George Sand, escritora que, por un sorprendente malentendido, llegó a ser inmensamente popular entre los jóvenes liberales rusos de la generación de Dostoievski, no tanto como escritora de novelas, sino como ideóloga progresista y luchadora social. Aquí se pueden ver, por fragmentos de la correspondencia, las opiniones que merecieron al dueño de casa algunas ciudades de la Europa occidental durante los viajes que hizo por ellas. La más inesperada: que París era una ciudad aburridísima donde no había nada que hacer.

Después de esta peregrinación dostoievskiana es poco menos que obligatorio que termine el día en el Teatro Mariinsky, viendo una ópera adaptada de El jugador, con libreto y música de Sergei Prokofiev. Aunque la historia y los personajes son los mismos, lo que ocurre en el escenario tiene poco que ver con la novela de Dostoievski, por lo menos lo que de ella recuerdo, pues abundan las situaciones farsescas, los enredos y las caricaturas y el drama se disuelve entre sonrisas. Pero la música es espléndida, las voces magníficas, la orquesta de primera y el vertiginoso barroquismo del local calza como un guante con el espectáculo. Lo único dostoievskiano de la noche es el conductor de la orquesta, Valeri Gergiev, con sus ojos enloquecidos y su gesticulación que pasa de lo templado a lo convulso, de la delicadeza a la brutalidad, del sobresalto al éxtasis, sin transición, dando protagonismo a todos los instrumentos y manteniendo a espectadores, músicos, cantantes (y hasta acomodadores) en un estado de pasmo e inseguridad frenética. La última vez que vi a Gergiev, en Salzburgo, llevaba unos pelos largos y una barba de varios días; ahora, tiene los ralos cabellos bien cortados y se rasura, pero sigue siendo, a la hora de dirigir la orquesta, un poseído, que va siempre más allá de la partitura, un ser ctónico, conectado con las profundidades inquietantes del abismo humano, capaz de convertir un concierto o una ópera en una ceremonia genial y aterradora. Alguien que lo conoce me aseguró que el resto del día es un ser normalísimo, que le gusta empujarse, en los dos restaurantes que posee en San Petersburgo, unos salmones blancos de chuparse los dedos.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2010. © Mario Vargas Llosa, 2010.

CLAUDINE LONGET, BELLA Y PELIGROSA


El interesante Blog de música PARED DE SONIDO del Diaro EL PAÍS de España, publica esta pícara y hurgona entrada sobre la vida de la cantante, actriz y bailarina francesa de los años 60 y 70, Claudine Longet (que compartió roles con Peter Sellers en la lograda La fiesta inolvidable de Blake Edwards).
Como Candice Bergen, Katherine Ross o Pamela Tiffin, Longet se extravió en el anonimato y en la noche de la Historia.
Veamos por qué.
Oscar Contreras Morales.-

“Yo disparé al esquiador”. No al sheriff, como cantaba Bob Marley. Claudine Longet disparó a un esquiador en la vida real. La cantante francesa, afincada en Estados Unidos, lo admitió en el juicio. Y el jurado creyó su versión: la muerte en 1976 de la estrella olímpica Spider Sabich, su novio, había sido un accidente. 30 días de condena por negligencia, tormenta mediática y Claudine desaparecida artística y públicamente desde entonces.

Y esto viene a cuento porque Mittens (manoplas, en inglés), una emergente banda madrileña, le ha dedicado el tercer corte (I shot de skier) de su primer álbum, Deer Park Mirage. Sonará quizá más el otro proyecto del bajista del grupo, Guillermo Farré, que como Wild Honey entregó un estreno muy bien recibido a finales de 2009 (acaba de actuar en el Primavera Sound, por ejemplo). Y Farré, cabecilla de toda esta saga de pop exquisito, tiene además el buen gusto de recrear anualmente en directo el Phil Spector’s Christmas Album, joya entre los empalagosos discos navideños.

Pero no quiero dejar de lado el mito misterioso y trágico de Claudine Longet, ni su interesante y olvidada discografía de los sesenta y primeros setenta. Su vida tuvo de todo. Bailarina en Las Vegas, un día se le avería el coche y el que se detiene para ayudarla es el crooner Andy Williams: se casaron poco después (ella 18 años, él 32) y tuvieron tres hijos. Otra escena: íntimos amigos de Bobby Kennedy, vivieron su asesinato en primer plano. Esa noche había quedado con ellos para acudir, tras su discurso televisivo, a una discoteca.

Claudine fue actriz en televisión. Y en el cine: acompañó a Peter Sellers en la impagable El Guateque, con número musical incluido. Su primer single fue una bossa de Tom Jobim. Y después, cinco discos en el sello A&M y otros tres en el de su marido, Barnaby Records (a esta etapa le dedicó un recopilatorio el sello madrileño Vampisoul). Cantaba versiones, casi siempre en inglés, de pop y folk de la época, estándares, música brasileña... Su voz frágil y mínima ejerce cierto embrujo, mecida por los arreglos. No es música esencial pero sí atractiva para degustadores de pop.

Toda esa obra quedó borrada por el incidente en el chalet de Aspen y el proceso judicial posterior, en el que Williams apoyó siempre a su ya entonces ex mujer. La policía, dicen, estuvo torpe: se llevó sin garantías legales muestras de sangre de Claudine y su diario, y manipuló inadecuadamente la pistola. Luego hubo dos vueltas de tuerca que contribuyeron al malditismo de Longet: el que el juez le concediera pasar en prisión sólo fines de semana (para no desatender a sus hijos) y el que ella, nada más cumplir los 30 días, se marchara de vacaciones a México con su abogado defensor (que estaba casado).

Los Rolling Stones, por cierto, compusieron y grabaron una versión burlona y llena de mala leche sobre el caso, Claudine, pero se acabó cayendo de su álbum Emotional Rescue por temor a las demandas. Ella lleva 25 años casada con aquel letrado. Y a mí me pica la curiosidad por ver cómo Mittens presenta su brillante disco el 24 de junio en Madrid (El Sol).

jueves, 24 de junio de 2010

ITALIA EN DESGRACIA: ¡MASCALZONE DESTINO! (Diario EL PAÍS de España)


A lo largo de la Historia de los Mundiales hemos visto a grandes jugadores italianos: Giancarlo Antonioni, Fabio Cappello, Franco Causio, Roberto Bettega, Paolo Rossi, Romeo Benetti, Francesco Grazziani, Marco Tardelli, Bruno Conti, Roberto Gentille, Dino Zoff, Antonio Cabrini, Roberto Baggio, Roberto Donadoni, Franco Baressi, Gianluca Viali, etc.
La selección de Italia, eliminada hoy del Mundial de Sudáfrica, debe ser una de las peores de todos los tiempos.
Hace algunos años, un atrevido comentarista de televisión del Perú señaló que Cannavaro tenía cosas de Chumpitaz. Tal vez asoció el salto "en doble ritmo" aplicado por el Gran Capitán peruano o su físico robusto o su baja estataura.
En realidad, el señor Cannavaro no le llega ni a los talones a Héctor Chumpitaz.
Y confiamos que la scuadra azurra vuelva por sus fueros en el siguiente World Cup, con un técnico menos amarrete.
óscar Contreras Morales.-

Por  Ramón Besa para el Diario EL PAÍS, desde Johannesburgo

http://www.elpais.com/articulo/deportes/Dramatico/calcio/elpdepfutmunart/20100624elpepudep_17/Tes

Miserable 'calcio'. La campeona Italia desfila detrás de la finalista Francia. Ya no queda rastro de las dos selecciones que disputaron el título en Alemania. A 'les bleus' les echó Sudáfrica y los 'azzurri' fueron derrotados por la debutante Eslovaquia. El cartel de los triunfadores agrava todavía más la estampa de los perdedores. Italia es hoy una selección despersonalizada, un muñón de equipo, un colectivo sin identidad, sometido como cualquiera a los guiños y las leyes del fútbol. Antes se le recriminaba que no jugara al fútbol, el símbolo de la nada, y ahora resulta que deja jugar a los rivales y no le alcanza ni con dos goles en los últimos 10 minutos. Ya no existen jugadas episódicas ni hay espíritu agonístico que valga. La selección italiana es una ruina. Nadie le hace puñetero caso. No tiene enemigos ajenos ni sabe fabricar los propios. Ya no engaña al fútbol.

Italia, perdedora, ya no tiene bula y Eslovaquia le cobró gol a gol, minuto a minuto, cuantas victorias había contado en tantos torneos frente a contrarios malos y buenos. Tuvo el partido muy difícil, como es norma, con un 2-0. Muy italiano. Acto seguido, Di Natale marcó el gol de costumbre para anunciar que acabaría empatando para ser fiel a la historia. Más italiano todavía. Y después, cuando tomó un tercer tanto, aún le dio tiempo para continuar con el guión de toda la vida porque Quagliarella metió un golazo en el tiempo añadido. Rematadamente italiano. El gol de Quagliarella, sin embargo, fue demasiado bonito para merecer la suerte italiana. Lloraban los 'azzurri' mientras delante de ellos desfilaban las mil y una selecciones que han sido abatidas por un gol de Italia en el último minuto.

El drama italiano protagonizado por los italianos solo resulta doloroso para los italianos y así lo asumió Lippi. ¿Quién dijo miedo? Aunque no se puede medir las intenciones de un equipo italiano por la lectura de la alineación, Lippi quiso que los aficionados le tomaran por un valiente en Ellis Park. No coló porque Lippi no es fiero, sino guapo. No es casualidad que se le conozca con el apodo de Paul Newman. Arregló un poco la formación porque quitó al insustancial Marchisio para dar entrada al enérgico Gattuso y, ante la falta de gol, cambió a un delantero sin remate como Gilardino por el pichichi Di Natale (29 tantos). Así, los papeles de las formaciones que se distribuyen antes del partido ponían bien claro que Italia jugaría un 4-3-3 y no un 4-4-2 o un 4-2-3-1 como en los dos partidos anteriores.

Mucha comedia para un duelo tan serio. La trama italiana, a fin de cuentas, fue la misma que contra Paraguay y Nueva Zelanda. Antes de la media hora, Marchetti ya había encajado un gol de Vittek, el jugador del partido, por encima incluso de Hamsik, el ídolo del Nápoles, para que la derrota italiana fuera más sangrante. A Eslovaquia le bastó con una buena organización defensiva, dos medios serios y una segunda línea dinámica para descoser a la destartalada zaga de Italia, presidida por un desbravado Cannavaro. Únicamente el árbitro tuvo piedad del defensa central en una jugada que demandaba la expulsión. Italia había cometido 25 faltas y Gattuso le había rajado la pierna a Strba en un vano intento de parar a Eslovaquia antes del descanso.

La selección 'azzurra' era una calamidad cuando los jugadores se reunieron de nuevo en el vestuario con Lippi. A pesar de los cambios del técnico, el equipo mantenía las mismas constantes desde su llegada a Sudáfrica: una zaga vencida, la media que ni quitaba ni jugaba y unos delanteros que no chutaban. A Lippi no le quedó más remedio que recurrir al lúcido Pirlo porque a Montolivo le falta la sangre de Gattuso y a Gattuso el cuerpo de Montolivo mientras que De Rossi no es ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario. Ni con el ilustre Pirlo ni con el potente Quagliarella pudo Italia cantar victoria, siempre a remolque, demasiado parada al inicio, muy desbocada al final.

Aunque nunca precisó del anti-juego, Eslovaquia fue en el último cuarto de hora más italiana que Italia. Vittek marcó el 0-2 después de un córner, Koupunek remató el 1-3 a la salida de un saque de banda replicado de manera colegial y al seleccionador le dio tiempo hasta de poner a su hijo Weiss en la cancha. A Italia, que no gana desde noviembre, nunca le habían metido tres goles desde la final de México 1970, cuando perdió por 4-1 contra Brasil. Falta de pies y de cabeza, sin juego ni fútbol, solo enchufada a su corazón, ayer capituló en un escenario del que siempre había salido ganadora para que su despedida fuera más cruel. El 'calcio' ya no es un juego con suerte, sino que también puede ser un drama.

miércoles, 23 de junio de 2010

SABINA O EL INTERÉS MENGUANTE (Por Fernando Neira, Diario EL PAÍS de España)


El disco de Joaquín Sabina que más nos gusta es ESTA BOCA ES MÍA (1995).
Maravillosa placa -de princio a fin- con una producción musical impecable y con unas líricas inspiradísimas, lúcidas, arriesgadas.
Desde entonces Sabina ya no canta, ladra.
Ya no es un provocador sino un provocativo especulador.
No tiene la voz de desagüe de Tom Waits (puro feeling y tremendamente eufónica, por si acaso) sino que ésta aparece extinta, como un colector cloacal clausurado.
Y su poética se ha resentido.
Entonces, como ex admiradores de Joaquín Sabina; y porque avizoramos -hace bastante tiempo- su feudalismo, su voluntad amarrete, su vida al crédito, creemos que su gira de despedida está muy deslucida.
Óscar Contreras Morales.-

Con independencia de lo que le digan sus secuaces, corifeos y demás seguidistas, Sabina no seguirá siendo mucho Sabina solo porque se cale el bombín y suelte algún chistecito. El mejor de ayer se lo dedicó a Chavela Vargas: "Nos parecemos en que hemos sido muy borrachos y muy mujeriegos, y en que los dos estamos ya muy acabados". El habitual apartado de exaltación colchonera recayó esta vez en el escudero Pancho Varona, que aprovechó sus minutos de gloria para dedicarle Conductores suicidas a la familia.

Nada más empezar, la primera decisión dudosa. Las Ventas se queda a oscuras a las 22.12, pero de los músicos aún no hay rastro. En su lugar, atruena Y nos dieron las diez en versión de banda y verbena. ¿Sabina, cómplice necesario del chunda chunda? Quizás el interrogante que lucía en su camiseta fuera alegoría de todas esas cosas para las que encontramos difícil explicación.

El trovador de sombrero y levita sabe de sobra que ha salpicado el camino con unas cuantas canciones memorables y aún muchos más versos merecedores de tal calificativo. Sí, es verdad: ir por la vida de sabiniano no constituye el menor desdoro. El verdadero problema consiste en que, como en las cláusulas bancarias, el interés histórico no presupone intereses futuros. Y Joaquín parece empeñado, con la tozudez del inversor al que le suele sonreír la fortuna, en realizar maniobras caprichosas con su cartera de valores.

Una caricatura del que fue

Nuestro amigo jienense piensa que si alguien no se deshace en elogios sobre su magna obra es porque la desafección le entra en el sueldo. El de este cronista es, con seguridad, mucho más exiguo que el suyo, pero ello no nos impide sospechar que el último Sabina, el posterior a 19 días y 500 noches, es una calcomanía ramplona, una caricatura, del que fue. Y de aquello, burla burlando, ya han transcurrido 11 temporadas: casi tantas como las que penó el Atleti sin un nuevo trofeo para sus vitrinas.

Era inevitable anoche la metáfora y exaltación taurina. No nos pidió Sabina que firmásemos ningún manifiesto, pero sí enfatizó su fervor por "este lugar sagrado" y anunció, para desasosiego de muchos: "Es muy probable, casi seguro, que este sea nuestro último paseíllo en Las Ventas". Por ello, él y su cuadrilla se conjuraron para dejarse "el alma y los huesos", pero no hubo manera de distinguir un solo chispazo de calcio proveniente de las tablas.

El trovador manda tanto que su voz de lija se apodera de toda la mezcla. Canta Joaquín y su media docena de acompañantes parecen relegados a la condición de hilo musical. Intuimos, por sus movimientos, que El bulevar de los sueños rotos se concibe como un mano a mano entre Sabina y Mara Barros, pero a esta ex concursante de Popstars no hubo forma de escucharle una triste sílaba.

Los fieles le siguen adorando, a la vista está. Y sin embargo, la chispa sabiniana cotiza a la baja y el interés de sus acciones ha emprendido el rumbo menguante. Lástima que no tengamos aquí a ninguna Angela Merkel a la que echarle la culpa. Torero y cuadrilla miraban con ojos golosos hacia la puerta grande, pero los más viejos del lugar saben que la cosa no pasó de faena de aliño.

¡NO A LA EXPORTACIÓN DE ORO! (Por José Chlimper - Diario CORREO)


Jose Chlimper, empresario exportador, conocedor de la realidad rural y agraria, ha escrito este buen artículo para el Diario CORREO. Chlimper, en clave irónica, idealiza la iridiscente pancarta "los recursos naturales para los peruanos". Tan falsamente nacionalista, tan insustentable económicamente, tan neutralizadora de las iniciativas empresariales, que el crecimiento económico del país -en la última década- sólo alcanzaría a divisarse a través de un microscopio imposible.
Oscar Contreras Morales.-

El oro es un recurso natural que le pertenece a todos los peruanos. Es cierto que para producir un solo gramo se debe mover y procesar más de una tonelada de tierra, y luego se debe refinar lo extraído, y que esto debe hacerse con cuantiosas inversiones cuidando el medio ambiente y con planes de cierre de minas al final del proceso, pero igual, es de todos los peruanos y por tanto no debe exportarse. El oro sólo debe venderse en el mercado interno para que nuestros artesanos puedan tener suficiente para producir cadenitas, llaveros, collares, aretes y pulseras.

No, no importa que el año pasado se hayan exportado 6,802 millones de dólares en oro y que se hayan generado suficientes recursos fiscales (impuesto a la renta y canon principalmente) como para que ninguno de los gobiernos regionales, provinciales o distritales que recibieron esos recursos haya sido capaz de gastarlos en su totalidad a favor de sus poblaciones. El oro no se debe exportar y punto.

Tampoco debemos exportar el cobre. El cobre es de todos los peruanos. Las tremendas inversiones para desarrollar y poner en valor los yacimientos de cobre las deben hacer no sé quién, pero el cobre se debe quedar para los peruanos. Tampoco importa que el año pasado se hayan exportado 5,933 millones de dólares de cobre y que junto con el oro y los demás minerales sean los que están parando la olla fiscal, permitiendo que las miles de obras grandes y pequeñas, desde Olmos hasta el puente de peatones, o su palacio municipal, o su pista de acceso al estadio, o el estadio mismo de Poroy en el Cusco, se puedan construir. El cobre es un recurso natural y no debe exportarse.

Y pensándolo bien, tampoco debemos exportar harina de pescado. Aunque la biomasa sí es renovable, es de todos los peruanos, y por tanto los 1,683 millones de dólares que exportamos el año pasado, que pagaron 30% de impuesto a la renta, y que pagaron 4.9% de impuesto a los dividendos, ayudando a pagar los sueldos de un millón de empleados públicos activos y las pensiones de otros 900,000, se deben quedar en el país, aunque el mercado interno no logre consumir siquiera el 1% del volumen que hoy exportamos.

El Perú tiene ingentes cantidades de gas natural. Suficiente para satisfacer el mercado interno y para exportar. Para satisfacer el mercado interno, las limitantes son las redes de transporte y de distribución, no las reservas. ¿Cuál es la diferencia entre exportar oro, plata, cobre, plomo, zinc, harina de pescado, petróleo y derivados (¡en el 2009 exportamos 1,894 millones de dólares de petróleo y derivados!) y exportar gas? Felicitaciones a Repsol y a Perú LNG por el reciente inicio de sus operaciones de exportación de gas, poniendo en valor un recurso de todos los peruanos y generando riqueza para todo el país y en particular para el Cusco; para cada una de sus provincias, sus distritos y sus caseríos.

martes, 22 de junio de 2010

EL EXTRAÑO CASO DE ANGÉLICA de Manoel de Oliveira


O estranho caso de Angélica (Manoel de Oliveira)

Por Manuel Yañez Murillo
http://www.otroscines.com/

La última maravilla del director más longevo y espiritualmente juvenil del Planeta Cine, Manoel de Oliveira, lleva por título O estranho caso de Angélica y reserva sorpresas incluso para los más familiarizados con el cine del centenario realizador portugués. Y es que aquí, además de su característica concepción sosegada del tempo fílmico y su gusto por la declamación teatral, Oliveira se destapa como un brillante orfebre de universos fantásticos (y fantasmagóricos). No en vano, O estranho caso…, como hiciera antes Vértigo, de Alfred Hitchcock, cuenta la historia de un hombre, un fotógrafo interpretado por Ricardo Trêpa, obsesionado con una mujer muerta, cuyo juguetón espíritu es interpretado aquí por la española Pilar Lopez de Ayala.

Mucho se ha hablado de la conexión del cine de Oliveira con la era primitiva del séptimo arte. De hecho, se trata de uno de los únicos directores en activo que trabajó en el cine mudo. Así, su profunda fe en las posibilidades del realismo le ha llevado a ser incluido entre la estirpe de herederos del espíritu de los hermanos Lumière. Pues bien, si algo deja en claro O estranho caso… es que Oliveira no estaba dispuesto a irse de este mundo sin rendir tributo al otro padre fundador del cine: Georges Méliès. Para componer este salto al abismo de la fantasía, el director portugués, sin hacerle ascos a la tecnología digital, ha decidido rodar los románticos sueños de su protagonista: delirios oníricos en blanco y negro que acercan al espectador al proceso de transfiguración que atraviesa el protagonista. Una transformación propulsada por la fuerza alucinógena del amor más desbocado y articulada a través de los enigmas de la metafísica y la religiosidad: los espectros y los milagros (no es difícil imaginar que la película hubiese fascinado a Carl Th. Dreyer). Anacrónica y caprichosa, ridícula hasta lo sublime, O estranho caso… dejó a su paso dos de las imágenes imborrables del Cannes 2010: primero, el humo de un cigarrillo disolviéndose en la oscuridad y evocando los misterios intangibles del cosmos; y segundo, un hilarante plano fijo protagonizado por un periquito, un gato y el ladrido lejano de un perro. En fin, una obra maestra.