sábado, 10 de septiembre de 2011

ACABÓ EL FESTIVAL DE VENECIA (Diario EL PAÍS)

 
 
 

Los designios de un jurado son inescrutables, y por si alguien lo dudaba solo hace falta echar un vistazo al palmarés que esta tarde coronaba a Fausto, la película de Aleksandr Sokurov, como el León de Oro de La Mostra cuando todo el mundo (críticos incluidos) apostaba por Shame. Bien es cierto que desde que Fausto apareció en el certamen la película rusa sacó la cabeza en todas las quinielas pero de ahí a lo que finalmente sucedió, que Sokurov le birló el premio a Steve McQueen, el director de Shame, hay un gran salto.

En realidad no es que Fausto sea una mala película, pero premiarla por encima de una propuesta tan superior como la de McQueen dista un abismo. Con Fausto Sokurov completa su tetralogía sobre el poder (antes había hecho otras tres obras sobre Hitler, Hirohito y Lenin) y se pone a regar un lienzo en blanco con toneladas de pintura. Al resultado le sobra diálogo y le falta coherencia (esa actriz que desaparece de repente porque al director solo le gusta su protagonista) pero sobre todo es un cine rico en textura visual que trata con ella de disimular todo lo demás. La mitad de la crítica se largó o se quedó dormida mientras la otra mitad alababa el gran esfuerzo del cineasta bostezando por lo bajini. En todo caso una película condenada a vagar de festival en festival y sin más carrera que esa. Ni más, ni menos.
Shame, que al menos tiene la consolación de ver a su actor principal, el gigantesco Michael Fassbender, levantar la Copa Volpi a la mejor interpretación masculina es -por el contrario- una película durísima, atrevida y que embiste al espectador sin titubeos. Su director tiene cuarenta y dos años y con un pequeño empujón hubiera podido colarse en la distribución de su filme diversos países, en lugar de tener que esperar a que alguien le descubra o confíe en su criatura. Con decisiones como esta uno se pregunta para qué sirven los festivales de cine si no son capaces de distinguir entre el que necesita una plataforma para aspirar a seguir dirigiendo o el que ya lo ha hecho, dicho y visto todo. Más sorprendente es aún que el jurado lo presidiera un señor llamado Darren Aronofsky, a cuyo cine le tomó un tiempo despegar y que ganó en Venecia con El luchador. En fin, así son las cosas.
La Copa Volpi a la mejor actriz se la llevó con justicia Deannie Yip, una actriz china que brilla con luz propia en el precioso drama familiar Tao Jie, de la -legendaria- realizadora de Hong Kong Ann Hui.
El premio especial del Jurado se fue con Terraferma, de Emanuele Crialese, que gustó en Venecia pero que en cierto modo puede leerse como la cuota obligatoria que el festival paga al alicaído cine italiano; el premio Marcello Mastroianni se entregó esta vez en formato dupla a los protagonistas Shôta Sometani y Fumi Nikaidô por la película Himizu de Sion Sono. Otro premio muy del gusto del certamen, fue el galardón al mejor director para el chino Shanjun Cai por Ren shan ren hai: en la primera proyección de la película los subtítulos estaban corruptos y en la segunda se quemó el proyector. Sí, la película estaba bien pero, ¿mejor director?.


Palmarés de la 68ª Mostra de Cine de Venecia

León de Oro a la mejor película: Fausto, de Alexander Sokurov (Rusia).
León de Plata al mejor director: Shangjun Cai, por Ren shan ren hai.
Premio especial del jurado: Terraferma, de Emanuele Crialese (Italia).
Copa Volpi al mejor actor: Michael Fassbender por Shame.
Copa Volpi a la mejor actriz: Deannie Yip, por Tao jie (A simple life) (China, Hong Kong).
Osella al mejor guión: Yorgos Lanthimos y Efthimis Filippou por Alpis (Alpes) (Grecia).
Osella a la contribución técnica, a la fotografía, para Robbie Ryan, por Wuthering heights (Cumbres borrascosas), dirigida por Andrea Arnold (Reino Unido).
Premio Marcello Mastroianni al nuevo talento interpretativo para, Shôta Sometani y Fumi Nikaido, protagonista de Himizu, dirigida por Sion Sono (Japón).
León del futuro, a la mejor opera prima para Lá-bas, de Guido Lombardi (Italia).

Premios de la sección paralela Horizontes, con un jurado presidido por el cineasta tailandés Apichatpong Weerasethakul:

Premio Horizontes para Kotoko, de Shinya Tsukamoto (Japón).
Premio especial del jurado para Whores' Glory, de Michael Glawogger (Alemania y Austria).
Premio Horizontes al mejor cortometraje, para In attesa dell'avvento, de Felice D'Agostino y Arturo Lavorato. (Italia)
Premio Horizontes al mejor mediometraje para Accidentes gloriosos, de Mauro Andrizzi. (Suecia, Dinamarca y Argentina).
Menciones especiales para el corto All the Lines Flow Out, de Charles Lim Yi Yong, (Singapur) y para largometraje O Le Tulafale (The Orator), de Tusi Tamasese (Nueva Zelanda).

La película británica "Shame", de Steve McQueen, y la china "Tao Jie" ("A simple life"), de Ann Hui, han arrasado en los premios paralelos que diversas asociaciones otorgan en el marco de la 68 edición del Festival de cine de Venecia.

A la espera de los galardones oficiales que se entregarán esta noche, "Shame" y su historia de adicciones protagonizada por Michael Fassbender ha conseguido uno de los más prestigiosos, el FIPRESCI, que concede la crítica internacional, según informó el Festival de Venecia en un comunicado.
También se ha hecho con otros dos de menor importancia, el que otorgan los jóvenes y el de la revista "Cinema Avvenire".
Por su parte, la producción chino-honkonguensa "Tao Jie" ("A simple life"), ha recibido la Navicella -galardón de la Fundación del Espectáculo y de las Revistas cinematográficas italianas-, así como el Gianni Astrei que concede el "Movimiento por la vida", y el de Igualdad de oportunidades.
Una historia sentimental y social que cuenta la historia de una criada que tras 60 años de servir a la misma familia, sufre un infarto y decide retirarse a un asilo en el que los ancianos viven en unas condiciones lamentables.
Filme que también ha conseguido el premio "Padre Nazareno Taddei", que se concede a los filmes que expresan "auténticos valores humanos con el mejor lenguaje cinematográfico".
Y una mención en el SIGNIS -premio ecuménico-, que ha ido a parar a "Faust", la singular versión de la obra de Goethe que ha realizado el ruso Alexander Sokurov y que también se ha llevado el premio a la innovación digital del Festival de Cine del Futuro de Venecia.
El documental "Wilde Salome", en el que Al Pacino cuenta el proceso de puesta en marcha de una obra de teatro basada en la pieza de Oscar Wilde, ha conseguido por su parte el "Queer Lion" a la mejor película de temática homosexual, que otorga la asociación cultural Cinemarte al margen del jurado oficial de Venecia.
Y a "Carnage", la versión de "Un dios salvaje", de Roman Polanski, ha ido el Leoncino d'Oro Agiscuola, una escuela que trata de acercar el cine a los más jóvenes.
Por su parte, la italiana "Terraferma" de Emanuele Crialese, sobre el drama de la inmigración ilegal, ha sido galardonada con el premio Francesco Pasinetti, que otorga el Sindicato de Críticos Cinematográficos Italianos (SNCCI).



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