lunes, 3 de octubre de 2011

LA ARGENTINA SEGÚN TOMÁS ELOY MARTÍNEZ (www.perfil.com)

 
Para Tomás Eloy Martínez “mucha de la infelicidad argentina nace de una lección que la realidad siempre contradice: se nos enseña que somos grandes y a cada rato tropezamos con la pequeñez”. Para él, como para tantos otros, la Argentina es un país híbrido y lleno de incongruencias, un territorio que lo expulsa y no lo invita a regresar. Pero si bien comprender el tiempo presente es una tarea difícil, el trabajo de los intelectuales es precisamente intentarlo. Tomás Eloy Martínez dejó a su paso un sinfín de textos con reflexiones sobre el tiempo que le tocó vivir. Se mantuvo prolífico hasta poco antes de su muerte, a causa de un tumor cerebral, el 31 de enero de 2010. Argentina y otras crónicas, publicado de forma póstuma por Alfaguara, reúne algunos de sus últimos textos y otros más antiguos pero no por eso menos actuales. La edición, a cargo de Carmen Perilli, se compone de más de sesenta artículos periodísticos publicados entre 1986 y 2009 que tienen como eje en común la problemática del país. Muchos de estos artículos ya habían sido publicados en El sueño argentino (también editado por Perilli) y en Réquiem por un país perdido.

Es difícil clasificar los textos del libro como “crónicas” en el sentido estricto del término y no como ensayos o notas de opinión. Pero si seguimos a Martín Caparrós cuando afirma que “la crónica es una mezcla de mirada y escritura”, entonces, lo que hace Tomás Eloy Martínez es dar a conocer su cosmovisión del mundo y plasmar sus observaciones de una Argentina que parece no cerrar nunca sus heridas y reincidir en los mismos errores del pasado.

Las crónicas abordan distintos temas políticos y algunos mitos fundacionales de la identidad argentina. Así, Tomás Eloy Martínez recorre desde la Revolución de Mayo hasta la masacre de Trelew, el juicio a los militares, la pobreza de su Tucumán natal, el fenómeno de los cartoneros y la desaparición de Jorge Julio López. Pero si hay un tema que atraviesa todos los textos, es aquel que fue su gran obsesión: el peronismo. Es que para el autor de La novela de Perón, Santa Evita, Las memorias del General y Las vidas del General no hay forma de entender la historia argentina del siglo XX y XXI sin antes comprender el fenómeno del peronismo. “Nadie sabe qué es el peronismo. Y porque nadie sabe qué es, el peronismo expresa el país a la perfección”, escribe. “La esperanza del peronismo verdadero que vendrá se mantiene viva en la Argentina desde hace décadas como si fuera un imposible Mesías”.

El Tomás Eloy Martínez de Argentina y otras crónicas es el que colabora como columnista permanente de La Nación, publica sus artículos en El País de España, en El Nacional de Caracas y el New York Times. En algunos aspectos, sigue siendo el mismo que se desempeñó como jefe de redacción del semanario Primera Plana, como director de Panorama o del suplemento cultural del diario La Opinión, proyectos que supieron renovar la prensa de manera radical en la década del 60 y 70. En otros aspectos, es un Tomás Eloy Martínez más maduro y reflexivo pero también más escéptico. Así se pregunta, una y otra vez, “qué pudo pasarle a un país que en 1928 era la sexta potencia económica del mundo”.

El exilio, que vivió en carne propia cuando partió hacia Venezuela huyendo de la persecución militar, es otro de los temas que aparecen de forma recurrente en sus escritos. “¿Quién en la Argentina no se ha sentido expulsado alguna vez: por la soledad, por la miseria, por las amenazas de muerte, por la perturbación de despertar cada mañana en el confín del mundo?”, se pregunta. En algunos textos, asimismo, reflexiona sobre lo que pasa en el resto de América latina y hasta analiza los efectos del atentado a las Torres Gemelas en los Estados Unidos.

Si retomamos a Caparrós, podemos agregar que la crónica es “un intento siempre fracasado de atrapar el tiempo que uno vive”. Lo más interesante de Argentina y otras crónicas es que el lector puede descubrir, como si contemplara una acuarela, cuál fue la Argentina que Tomás Eloy Martínez vivió durante los últimos quince años de su vida. En un intento de atrapar y de contar su época, el escritor dejó una vasta reflexión a su paso. Sus crónicas son, como afirma Perilli, “el documento de una mirada”. Pero el intento de “atrapar el tiempo en que uno vive” siempre resulta un “fracaso”, al decir de Caparrós, porque no deja de ser parcial y subjetivo. La imposibilidad de dar cuenta de todos los puntos de vista, como si se tratara del Aleph, y la inevitable tendencia a resignificar los hechos pasados a la luz del presente son las razones por las que algunas de las crónicas de Eloy Martínez son como una vieja fotografía de algo que fue y cambió. El futuro de Argentina, tal como lo ve el escritor antes de su muerte, es más bien opaco. Pero frente a ese panorama incierto, queda la esperanza de que ese país a la deriva encuentre su rumbo y dé lugar a un pensamiento nuevo.

Por Ana Laura Caruso
Fuente: Perfil
Más información: www.perfil.com

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