sábado, 17 de abril de 2010

BAFICI 2010: LA GRAN COMILONA (www.otros.cines.com)


El site argentino http://www.otroscines.com/ del amigo Diego Batlle desarrolla las siguientes reseñas sobre lo mejor que viene presentándose en el BAFICI.
Este es un auténtico comelitón de películas notables -y otras no tanto- que provoca ver.
Comentan las reseñas Diego Batlle, Josefina Sartora, Manuel Yañez Murillo y Javier Alcácer. 

* IMPERDIBLE: Película que hay que ver sí o sí.
* VALE LA PENA: Película que nos gustó mucho y que recomendamos con entusiasmo ver, aunque no se trate de una joya o tenga algunos elementos no del todo logrados.
* ZONA DE RIESGO: Película que nos gustó parcialmente, que tiene aspectos interesantes y logros parciales. La visión, por lo tanto, queda a criterio del lector en caso de que le interese particularmente el director o el tema.


Apertura
Secuestro y muerte, de Rafael Filippelli (2010, 95', Argentina). ZONA DE RIESGO


Clausura
Los condenados, de Isaki Lacuesta (2009, 93', España). VALE LA PENA
Vi Los condenados hace ya algunos meses y todavía no consigo ordenar, clarificar los pensamientos que despertó en mí la película. Aunque, de hecho, puede que sea este estado de suspendida interrogación lo que hable mejor de un film que aspira a ocupar la posición del moderador en el debate acerca de las heridas abiertas por los movimientos revolucionarios armados que proliferaron en los años '70 en Latinoamérica (la película se sitúa en un ambiguo territorio geográfico, aunque las referencias a la historia y política argentinas son evidentes). Moderar, organizar el intercambio de posturas sin imponer un juicio, pero tampoco ocultando empatías y procesos de identificación. Así, entre las disputas alimentadas por años de secretos y dolor -las de los viejos combatientes-, emerge una presencia luminosa: el rostro de la joven Bárbara Lennie, que en un prolongado monólogo, cerrado en primer plano, examina la difícil tarea de elaborar una visión ideológica del mundo cuando se vive en una realidad viciada por herencias dogmáticas y sangrantes. Que todo este conjunto de perspectivas, gestionadas a partir de una ficción en fuga, circule a través de miradas, rostros arrugados y gestos encriptados -todos ellos perdidos en el marco de un escenario natural salvaje-, no hace más que enriquecer el trasfondo de una película rocosa y esquiva; una suerte de elogio del interrogante. MYM


Noches Especiales
Rompecabezas, de Natalia Smirnoff (2010, 88', Argentina-Francia). VALE LA PENA
Esta opera prima que viene de competir en la Berlinale tiene un tono muy difícil de conseguir (una historia que bordea el costumbrismo y hasta cierto patetismo, pero que los elude con singular determinación y coherencia). Además, Smirnoff se muestra como una sólida narradora, una punzante y al mismo tiempo sutil observadora, una dúctil constructora de climas y de gags que nunca lucen forzados y, finalmente, como una gran directora de actores.

El film narra la historia de María del Carmen (otra notable actuación de María Onetto), una ama de casa servicial que se desvive por cumplir todas y cada una de las exigencias de su marido machista (Gabriel Goity) y de sus dos hijos que están a punto de abandonar el hogar ubicado en Turdera. Sin embargo, el espectador no tardará en percibir en los gestos y en la mirada de esta mujer cincuentona y contenida la carga de angustia y el hartazgo que siente. Su vida da un vuelco completo cuando descubre su pasión por los rompecabezas y, aún más, cuando conoce a Roberto (Arturo Goetz), un excéntrico hombre de clase alta con el que entrenará -en secreto- para participar en un torneo de la especialidad. DB

Los santos sucios, de Luis Ortega (2009, 86', Argentina). ZONA DE RIESGO
El director de Caja negra y Monobloc construye una fábula post-apocalíptica con un impresionante despliegue de efectos visuales (CGI) para una experiencia cautivante desde lo formal, pero fallida desde su construcción dramática. De todas maneras, más allá de sus problemas y hasta de sus desatinos (ciertos diálogos), se trata de un proyecto épico, casi heroico para el cine indie argentino y con indudable destino de culto. DB

Fragmentos rebelados, de David Blaustein (2009, 100', Argentina). VALE LA PENA
Luego de Cazadores de utopías y Botín de guerra, Blaustein continúa indagando en terrenos conflictivos de los años '60 y '70, en este caso con la reconstrucción de la actividad cinematográfica y política de Enrique Juárez, director de la mítica Ya es tiempo de violencia (1969) y uno de los máximos dirigentes de Montoneros (fue asesinado en 1976). Luego de muchos años, con el aval de su hermano Nemesio y de sus hijos, el director accede a materiales -muchos de ellos inéditos- filmados por Enrique como parte de su vocación militante. La película (y la época) es apasionante y los múltiples testimonios (Verbitsky, Solanas y muchos otros) son valiosos, aunque por momentos la dimensión familiar que toma el relato no alcanza el mismo interés que el análisis de la situación sociopolítica y cultural de la época. DB


Panorama
Sergio Castro San-Martín (2009, 75', Chile). VALE LA PENA
Este largometraje sirvió de tesis universitaria para su director (y ex arquitecto) Sergio Castro San-Martín. Una madre y su hijo viajan al norte en busca del ex marido/padre al que no han visto desde hace años. Historia de climas, de pequeñas observaciones y de pasajes no exentos de lirismo, fue la merecida ganadora de la competencia chilena del SANFIC 2009. DB

Navidad, de Sebastián Lelio (2009, 104', Chile). VALE LA PENA
Este segundo film de Sebastián Lelio (un mendocino de 35 años radicado en Santiago de Chile, antes conocido como Sebastián Campos y director de la elogiada La sagrada familia) presentó en la Quincena de Realizadores de Cannes esta historia sobre las vivencias afectivas de los adolescentes y jóvenes de la generación post-Pinochet; es decir, de aquellos que no alcanzaron a sufrir en carne propia como sus padres la tragedia de la dictadura, pero que sí viven en un estado de descontención y confusión que les complica la toma de decisiones trascendentes. Manuela Martelli (vista en Como un avión estrellado, de Ezequiel Acuña) y Diego Ruiz interpretan a una pareja de 18 años que descubre a una chica de 15 (Alicia Rodríguez) tirada luego de haber sufrido una crisis diabética. El film se concentra luego en las experiencias íntimas que esos tres personajes viven durante todo un día (y una noche) en una cabaña aislada. Navidad arranca con alguna indecisión, pero va creciendo en tensión y cierra con un par de secuencias muy intensas, arriesgadas y logradas, confirmando a Lelio como un talento a seguir. DB

Agua fría de mar, de Paz Fábrega (2009, 83', Costa Rica-Francia). VALE LA PENA
Fábrega -nacida en 1979 y formada en Londres- narra con extrema sutileza las consecuencias de un comentario que hace una niña a una joven que visita la ciudad costera de San José. Una de las tres ganadoras del Tiger Award, máximo galardón de la competencia oficial del reciente Festival de Rotterdam. JA

Weekend, de Joaquín Mora (2009, 85', Chile). VALE LA PENA
Tras pelearse de manera violenta con su novio, Francisca se va con Pato, un viejo amigo chef, a una casa de vereaneo ubicada en un paradisíaco enclave marítimo. En el camino, levantarán a Sofía, una mochilera que viaja a dedo, que se les unirá en el viaje y que mantendrá un romance con el protagonista. En su promisoria opera prima, Mora hace gala de una gran sensibilidad, de una solidez narrativa y de una buena dirección de actores para un film encantador, con dosis exactas de drama y humor. DB

Norteado, de Rigoberto Perezcano (2009, 94', México-España). VALE LA PENA
Esta película es más valiosa por lo que no es (no es pintoresquista, no es demagógica, no es obvia, no es subrayada) que por lo que es: otra aproximación a la zona de Tijuana y a los mexicanos que intentan cruzar al otro lado en busca del sueño americano. Andrés es un hombre de Oaxaca (casado y con dos hijos) que trata de ingresar solo y de forma ilegal a los Estados Unidos. Mientras va fallando en los sucesivos intentos y es regresado una y otra vez al lado mexicano, consigue precarios, duros, efímeros y mal pagos trabajos. En ese "mientras tanto" también conoce a dos mujeres (una veterana y una joven) con las que mantendrá leves romances. Ganadora de múltiples galardones en festivales como los de San Sebastián, Rotterdam y Tesalónica, se trata de una producción atendible también desde su consistente construcción formal, con una cámara en mano que no luce invasiva ni caprichosa y una búsqueda documentalista que permite sentir el clima de la zona. DB

Celda 211, de Daniel Monzón (2009, 110', España-Francia). ZONA DE RIESGO
Este drama carcelario -que fue el grán éxito comercial del cine español de 2009 y arrasó en la última entrega de los premios Goya- tiene un guión sólido (por momentos, de manual) y una narración que logra sostener la tensión (aunque por momentos, de forma abrumadora). Un motín en un penal, enfrentamientos internos, rehenes, infiltrados, diferencias entre las autoridades respecto de cómo negociar (o reprimir) y poco más. Un aceptable exponente de género, pero dentro de este subgénero hubiese sigo mucho mejor elegir la notable Un profeta. DB

Todo, en fin, el silencio lo ocupaba, de Nicolás Pereda (2010, 61', México- Canadá). VALE LA PENA
Esta película de Pereda (quien también presenta Juntos en el festival) es una obra hipnótica, realizada en base al recitado de los poemas de Sor Juana Inés de la Cruz por la actriz Jesusa Rodríguez en solitario, postrada y en tinieblas. El film tiene un excepcional trabajo con la luz -o mejor dicho, con la oscuridad- al tiempo que da una vuelta de tuerca sobre el meta-film, o el proceso de producción del mismo. Una película sumamente intelectual, no apta para desprevenidos. JS

The Girl, de Fredrik Edfeldt (2009, 95', Suecia). VALE LA PENA
En cada Festival hay algunos temas recurrentes, y en éste parecen serlo los niños y las religiosas. La chica del título queda sola en su casa en medio del campo. A los 9 años, esa soledad va tornándose amenazante, morbosa, angustiante, e incluso ominosa. Con pocas palabras y con una situación mínima, se logra una de las películas de mayor suspenso de este BAFICI. Aunque el final no está a la altura del resto, el relato de esa experiencia traumática resulta una interesante metáfora de las dificultades en la iniciación a la madurez. Y, si se encuentra alguna familiaridad con la protagonista, basta saber que está fotografiada por quien supo mostrar lo mejor de los personajes de Criatura de la noche. JS

Velódromo, de Alberto Fuguet (2010, 111', Chile). ZONA DE RIESGO
Adorado por los cinéfilos y por los inicados en el circuito literario de ambos lados de Los Andes, este escritor chileno regresa al largometraje con una película indie, de muy bajo presupuesto (y acabado técnico), pero mucha libertad, que tiene mejores ideas ¿literarias? que cinematográficas. A partir de un relato en off ingenioso y quizás demasiado elaborado, empezamos a conocer al antihéroe de esta película: un diseñador gráfico que, tras pelearse con su novia y su mejor amigo, se dedica de lleno a sus dos grandes pasiones: andar en bicicleta y ver en su computadora películas bajadas de Internet. Conoce a otros "perdedores" como él, pasea por la ciudad y así sigue la cosa. Hay algunos buenos momentos y varios otros prescindibles. De todas formas, tiene destino de culto, al menos entre los fieles seguidores de Fuguet. DB

Trayectorias
36 vues du Pic Saint Loup, de Jacques Rivette (2009, 84', Francia-Italia). VALE LA PENA
Una película menor dentro de la filmografía del mítico director francés, pero de innegable encanto. El film sitúa su acción alrededor de una compañía de circo clásico (un anti-Cirque du Soleil) que ofrece su última gira, tras la muerte del fundador. En este contexto se produce el encuentro entre un misterioso hombre italiano que afirma no residir en ninguna parte (Sergio Castellitto) y una mujer que regresa a la compañía tras quince años alejada de las pistas de circo (la mítica Jane Birkin). Aquí, como en tantas otras obras de Rivette, el protagonista son tanto los hombres y mujeres de la función como el propio escenario. La dialéctica entre la realidad y la representación queda plasmada en la continua apelación al espectáculo circense y teatral, a la evocación (hablada) de la memoria. Sobre esta realidad, encriptada por un viejo y “estúpido accidente”, se desarrollará una trama sobre el cortejo romántico y la superación del trauma, algo más esquemática de lo que suele ser habitual en Rivette, seguramente debido a la sorprendentemente corta duración del film (84 minutos). Por su parte, las funciones de circo, con todo aquello que las rodea (el previo, el post, entre bambalinas…), irán tejiendo una trama autorreflexiva sobre la complejidad oculta tras el arte más aparentemente rudimentario y artesanal. 36 vues... vibra al son de la declamación, la pantomima y el gesto ritualizado, construyendo un relato crepuscular y espectral, en el que los vivos les hablan a los muertos (en el cementerio o en el escenario) para liberarse de sus pesadas sombras. MYM

The White Ribbon (La cinta blanca), de Michael Haneke (2009, 144', Austria-Alemania-Francia-Italia). VALE LA PENA
En su regreso al cine de su país luego de varios proyectos en Francia y de su fallida remake de Funny Games en los Estados Unidos, Haneke ganó la Palma de Oro a Cannes (donde ya había sido premiado por La pianista y Caché: Escondido) con La cinta blanca, una historia de dos horas y media, rodada en blanco y negro, y ambientada en una pequeña y muy rígida comunidad protestante del norte de Alemania poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial. Película de estructura coral, narrada con enorme rigor, profundidad y precisión, apela al esquema de pueblo chico-infierno grande para describir, a partir de la voz en off del maestro de escuela del lugar, las historias de vida de los habitantes de esta comunidad rural, dominados por el fanatismo religioso, la represión sexual, la falta de afecto, las dificultades laborales y las diferencias sociales. La exposición de los secretos y mentiras de los distintos matrimonios y las conflictivas relaciones entre padres e hijos (son todas familias numerosas) van dando lugar a las crecientes explosiones de violencia, rebeldías, delaciones, castigos y suicidios en un film complejo e implacable. DB

In the Shadows, de Thomas Arslan (2010, 85', Alemania). VALE LA PENA
Arslan, uno de los grandes talentos de la Escuela de Berlín, sorprendió en la reciente Berlinale al presentar un tenso, seco, sórdido (y oscuro, claro) film-noir con todas las de la ley sobre los preparativos, detalles y consecuencias (trágicas) de un gran golpe. DB

Like You Know It All, de Hong Sang-soo (2009, 126', Corea del Sur). IMPERDIBLE
Luego de haber participado varias veces en las secciones oficiales de Cannes, Hong fue "degradado" a la Quincena de Realizadores, un ámbito en el que seguramente se siente bastante más a gusto, más "protegido". Y lo hizo con otra gran película, una más en la serie autobiográfica sobre directores de cine que terminan inmersos en complicadas relaciones afectivas. En este sentido, Like You Know It All es casi una secuela de Woman on the Beach, aunque todavía más ligera y divertida (es una comedia de enredos por momentos desopilante y en otros bastante cruel). El realizador Ku, a punto de cumplir 40 años y con tres largometrajes más prestigiosos que exitosos, es invitado a participar como jurado de un festival de un pequeño pueblo costero. Allí comenzará una serie de malosentendidos, situaciones absurdas y encuentros sexuales que convertirán al cineasta en un ser odiado por unos cuantos. Como pocos creadores contemporáneos, Hong es capaz de filmar largas escenas sin cortes (comidas, charlas, personajes que terminan alcoholizados y desbordados) con una naturalidad y una profundidad envidiables. Con 8 largometrajes, el director de Turning Gate, A Tale of Cinema y Night and Day ya se ha consolidado como uno de los grandes referentes (de las últimas esperanzas) del cine de autor. DB

Vincere, de Marco Bellocchio (2009, 128', Italia-Francia). IMPERDIBLE
Giovanna Mezzogiorno ofrece una inmensa actuación en Vincere, la reconstrucción que el director italiano Marco Bellocchio hizo de la trágica historia de Ida Dalser, que fue el gran amor de juventud de Benito Mussolini y con quien tuvo un hijo que nunca fue reconocido. El film, narrado con una gran potencia y convicción, con un tono casi operístico y con un excelente uso de los materiales de archivo de la época, arranca en el período previo a la Primera Guerra Mundial, cuando Mussolini militaba en el Partido Socialista. La película recorre la pasión con Dalser -que hasta le financió de su bolsillo la edición del periódico Il Popolo d’Italia- y cómo ella luego es traicionada y encerrada en un hospicio neuropsiquiátrico durante más de 11 años, mientras su hijo es enviado a un instituto. Una gran historia con el sello del realizador de El diablo en el cuerpo y Buongiorno notte, uno de los últimos representantes de un cine que se resiste a morir (por suerte). DB

Visage, de Tsai Ming-Liang (2009, 141', Francia-Taiwán-Bélgica-Holanda). VALE LA PENA
A 50 años de la explosión de la nouvelle vague francesa, fue un director malayo y radicado en Taiwán como Tsai Ming-liang el que logró convocar a un verdadero seleccionado de estrellas galas para Visage. Fanny Ardant y Jean Pierre Léaud -que en la película concretan un conmovedor homenaje a François Truffaut- se sumaron al director y a su actor-fetiche Lee Kang-sheng en este film que tiene también como protagonista a la top-model Laetitia Casta, quien se animó con varias secuencias muy arriesgadas (bailes eróticos y desnudos totales incluídos para su papel de Salomé), y cuenta con participaciones especiales de otras figuras como Jeanne Moreau, Nathalie Baye y Mathieu Amalric. El ambicioso y bello film -de casi dos horas y media de duración y rodado en su mayor parte en Francia (buena parte transcurre en el museo del Louvre)- narra las desventuras familiares, afectivas, sexuales y artísticas de un director asiático (Lee Kang-sheng) que, luego de sufrir la muerte de su madre, llega a París para rodar un exótico musical sobre la historia de Salomé. El director de Vive l’amour, The Hole, Goodbye Dragon Inn y La nube errante construye algunas secuencias memorables (como la inundación de un departamento, la despedida de la madre del protagonista o el emocionado reencuentro entre Ardant y Léaud), pero también hay varios pasajes en el que se extraña la solidez e inspiración de sus films taiwaneses. DB

Yuki y Nina, de Hippolyte Girardot y Nobuhiro Suwa (2009, 92', Francia). IMPERDIBLE
La primera parte de la película no está nada mal, pero se trata de una (otra) crónica de la crisis y separación de un matrimonio, en este caso entre un francés y una japonesa, visto desde la perspectiva y de las sensaciones íntimas de Yuki, la única hija de la pareja. Con sus 9 años, la protagonista observa y sufre los hechos, mientras pasa casi todo el tiempo en compañía de su amiga Nina, también hija de divorciados. El problema es que su madre está a punto de volverse a Japón y ella no quiere viajar. Cuando todo parece transitar por caminos correctos y algo previsibles, Suwa -con la colaboración de Hippolyte Girardot, que también interpreta al padre de Yuki- da un sorprendente giro narrativo y estilístico con una larga, fascinante (y mágica) caminata por el bosque, una elipsis y una resolución inesperada que le otorgan al film no sólo una veta más propia del cine japonés sino una dimensión artística mucho mayor (diría casi kawaseana). Otro gran trabajo de ese orfebre delicado que es Suwa (2 Duo, M/Other, H Story, Una pareja perfecta). DB

Hadewijch, de Bruno Dumont (2009, 105', Francia). VALE LA PENA
El director de La vida de Jesús, La humanidad y Flandres continúa con su espíritu provocador al narrar la historia de una joven -hija de un ministro- obsesionada hasta la autoflagelación por su vocación religiosa. Luego de ser rechazado su ingreso a un convento por las monjas a cargo, se relaciona con unos musulmanes fundamentalistas. Sin cargar las tintas ni caer en la obviedad o el subrayado, con el habitual rigor de su puesta en escena, el realizador francés se sumerge en cuestiones candentes como el fanatismo y la manipulación. Una de esas películas que dividen aguas y que están destinadas de manera inevitable a la polémica más encarnizada. DB

The Trash Humpers, de Harmony Korine (2009, 78', EE.UU.-Gran Bretaña). ZONA DE RIESGO
Unos freaks espantosos y estúpidos se dedican a romper todo, matar gente, perder el tiempo, cantar desafinado, gritar y decir idioteces, mientras viven obsesionados por el sexo. Todo filmado sin coherencia alguna ni hilo narrativo con unos VHS viejos y llenos de rayas como soporte. Es la típica película que hará que no menos de la mitad del público huya despavorido e indignado de la sala al grito de "esto es una mierda", pero más allá de la provocación y de la trasgresión calculada del director de Gummo, Julien Donkey-Boy y Mister Lonely hay aquí algo interesante respecto de la sociedad norteamericana y la supremacía white trash. DB

Where are You? de Masahiro Kobayashi (2009, 106´, Japón-Corea del Sur-Filipinas). IMPERDIBLE
El Foco que le dedicó el BAFICI 2008 me permitió conocer a Masahiro Kobayashi, y disfrutar de películas como Rebirth o Bashing. Es una alegría verlo en su mejor forma en Where are You? que, si bien está dedicada a Antoine Doinel, más parece un homenaje a Rosetta que una evocación de Los 400 golpes. Trata sobre un adolescente desamparado, sí, pero la cámara lo sigue obsesivamente, de espaldas, por su largo recorrido por su ciudad en busca de un sustento, un trabajo, una manera de ayudar a su madre agonizante, y en su búsqueda del padre, sin un golpe bajo. Con pocos diálogos, el hijo del director realiza una actuación excelente, como una víctima del abandono, el hambre y la desesperación, mientras que el realizador también tiene una breve aparición como el padre. El camino hacia la luz es muy largo, dice el prólogo, y -por lo visto- no tiene fin. JOSEFINA SARTORA

Jaffa, the Orange´s Clockwork, de Eyal Sivan, (2009, 87´, Israel-Francia-Bélgica). VALE LA PENA
La película de Eyal Sivan -quien ya ha filmado notables documentales sobre el conflicto palestino-israelí- aborda el tema desde la historia de las naranjas de Jaffa, famosa por sus huertos desde la época en que Israel se llamaba Palestina. Y lo realiza apelando a distintas formas de representación y soportes: películas caseras y de propaganda, afiches, y con entrevistas a personalidades referentes, árabes e israelíes. Así, se va construyendo un relato apasionante y revelador de la historia de ese país que vive fracturado en una situación que -a juzgar por lo visto en otro film como Ajami- no parece tener salida. En un juego de palabras con aquella otra película sobre la violencia, la mecánica de la naranja revela cómo un elemento de la producción y economía del país deviene símbolo o metonimia del proceso de apropiación. JS

Visitors, de Hong Sang-soo, Naomi Kawase y Lav Diaz (2009, 106´, Corea del Sur-Japón-Filipinas). VALE LA PENA
El festival de Jeonju, en Corea del Sur, encargó el año pasado -como lo viene haciendo desde hace varias temporadas- estos tres mediometrajes a consagrados directores asiáticos bajo la consigna de tratar el tema de los visitantes, pretexto para que cada uno de ellos imprimiera su sello propio, característico y reconocible a una historia breve. Intelectuales que se encuentran para beber mucho y tener sexo insatisfactorio en una ciudad del interior (Hong); una familia con hijos no biológicos y la presencia del elemento mágico; la selva y el alcohol que lleva a cometer actos irracionales, esto filmado en blanco y negro. Con el talento de siempre, cada episodio condensa la filmografía de estos ya habituales visitantes del BAFICI. JS

Viajo porque preciso, volto porque te amo, de Marcelo Gomes y Karim Aïnouz (2009, 75', Brasil). VALE LA PENA
Este film de viaje relata la historia de un geólogo que se interna en el sertão, las áridas tierras del noreste brasileño. Suerte de fluir de la conciencia del protagonista, a quien nunca vemos, que va relatando su historia de amores frustrados con una mujer que lo abandonó, y a quien está dirigido su monólogo. Diario de viajero con imágenes digitales, atravesado por la melancolía de quien ama sin ser amado, y que va buscando sucedáneos en las chicas que encuentra en su recorrido, pero también retrato de un país, de su gente y sus costumbres, pero nunca un documental etnográfico. JS

Kings of Pastry, de Chris Hegedus y D.A. Pennebaker (2009, 84', EE.UU.-Francia-Gran Bretaña). IMPERDIBLE
En ocasión de la Berlinale 2008 habíamos destacado El pollo, el pez y el cangrejo real, documental de José Luis López-Linares que seguía durante 6 meses la preparación de un chef español para participar en el concurso Bocuse d'Or, considerado el campeonato mundial de la gastronomía. Algo similar proponen los legendarios Pennebaker-Hegedus: filmar el arduo proceso de preparación de un experto en pastelería hasta llegar a la competencia por la condecoración MOF, que consagra de manera definitiva a los mejores patissières franceses. La película tiene todo (humor, drama, suspenso) y las mayores delicias dulces que se puedan imaginar. No podemos dejar de decir, entonces, que se trata de la propuesta más exquisita de todo el festival. DB

A religiosa portuguesa, de Eugène Green (2009, 127', Portugal-Francia). VALE LA PENA
Otra pelí­cula no apta para desprevenidos, por su elección extrema de una actuación hierática, frí­a y desapasionada, donde toda emoción queda disimulada por rostros fijos, sin expresión, en una suerte de no-interpretación, sin que por eso se acerque a la concepción bressoniana del cine. Aceptada la consigna, estamos frente a un film de gran belleza, y gran amor por la hermosa Lisboa, excelentemente filmada. Más allá del aspecto turístico, que lo tiene, con esas bellísimas tomas del barrio de Alfama, panorámicas del Tajo, e interpretaciones de fados en bares cubiertos por los típicos azulejos- se trata de un film tan romántico como religioso. Y esto último no porque haya dos monjas: una interpretada por una actriz que está filmando las Cartas de amor de una monja portuguesa, de Mariana Alcoforado -que por cierto, fueron llevadas al cine por Jess Franco- y la otra, una suerte de santa que ella encuentra y con la cual experimenta una verdadera iluminación. Green sostiene el artificio: los personajes dialogan entre sí­ y luego se dirigen fijamente a la cámara, recitando sus líneas de manera estática o mecánica y a la vez poética, y con ese recurso logra establecer un contacto directo con el espectador, a quien se le exige una participación diferente de la habitual. Pero, a pesar de su solemnidad, el film no carece de humor, y se permite unos cuantos guiños: el recepcionista de la escena inicial, que se permite una broma a los intelectuales, es Miguel Mozos, director de la valiosa Ruínas, que también se exhibe en el BAFICI. Tal vez Francisco Mozos, el actor que interpreta al chico que conoce la actriz, sea su hijo. En la escena del bar de fados está entre el público Miguel Gomes, director de Aquel querido mes de agosto, y el mismo director Eugène Green interpreta a Denis, el realizador del film dentro del film. J.S.


La Tierra Tiembla
Francesca, de Bobby Paunescu (2009, 96', Rumania). IMPERDIBLE
Una magnífica película producida por Cristi Puiu (director de La noche del señor Lazarescu). A través de un realismo estricto y pudoroso, de largos planos-secuencia conjugados mediante panorámicas (a la manera del propio Puiu o de Jia Zhang-ke), el film articula un poderoso melodrama atravesado por un suspenso omnipresente e invisible que tensiona la odisea de una mujer que desea abandonar el país. La consistencia del retrato femenino que propone, sustentado en la soberbia interpretación de Monica Barladeanu, permiten conectar la figura de Francesca con las protagonistas del cine de Mizoguchi o del primer Pasolini, mujeres que deben cargar con las consecuencias de los (malos) actos cometidos por los hombres que las rodean. MYM

Lugares
Let Each One Go Where He May, de Ben Russell (2009, 135', EE.UU.-Surinam). ZONA DE RIESGO
Verdadero hype del cine experimental desde su proyección en el pasado Festival de Rotterdam, donde consiguió el premio FIPRESCI de la crítica internacional (también se llevó el máximo galardón de la muestra Punto de Vista), esta película, filmada en 16 milímetros, plantea un viaje en trance por las calles, ríos y poblados del Surinam contemporáneo, una nación marcada por las cicatrices de la época colonial. A nivel estético, el film ofrece un equilibrado y preciso compendio de las corrientes más interesantes del cine actual. Entre referencias a Elefante, de Gus Van Sant, a Los muertos y La libertad, de Lisandro Alonso, y al cine de Apichatpong Weerasethakul y un cierto esteticismo, Russell conecta las duras condiciones de vida de la población de ese país con las nuevas corrientes de explotación del mercado global. La esclavitud explícita de antaño se convierte en otro tipo de explotación, sólo un poco más sutil, que se muestra de forma palpable en las secuencias rodadas en una mina de oro. Todo está planteado de manera cerebral, sin un ápice de visceralidad. Una falta de brío, de rabia, que resulta alarmante en una película que retrata una injusticia social e histórica flagrante. Así, la observación exterior que propone Russell se queda a medio camino entre la mirada más hermética y “superficial” a lo real y el diálogo o colaboración más sofisticado, lo que termina llevando la película hacia un exotismo un tanto banal. MYM

Ruinas, de Manuel Mozos (2009, 60´ Portugal). VALE LA PENA
Me había referido a este film (el mejor de aquel festival) en la cobertura del IndieLisboa 2009. Miguel Mozos, quien alguna vez ha trabajado junto a Miguel Gomes, construye una obra inclasificable, film-poema, film-ensayo sobre espacios abandonados, inhóspitos, historias insólitas, ciertas y fraguadas, y textos bizarros. El largometraje descarta toda organicidad para mostrar, en planos fijos, edificios abandonados, espacios en ruinas, vacíos, casi mágicos, en un mundo hipermoderno donde la ruina pasa por el deterioro, en esa Portugal melancólica y romántica, donde cada rincón parece encerrar un misterio. Al mismo tiempo, sorprenden los textos, también ruinosos, que pueden ser poemas, recetas de cocina, normas de urbanidad, cartas comerciales, listas de minerales portugueses o historias románticas. JS

Flashback
El General, de Natalia Almada (2009, 83', México-EE.UU.). VALE LA PENA
Almada -que ganó el premio a la mejor dirección en la competencia de documentales del Festival de Sundance 2009- reconstruye la historia política y familar de su bisabuelo Plutarco Elías Calles, presidente mexicano entre 1924 y 1928 y mítico referente de la Revolución Mexicana. La talentosa realizadora de Al otro lado combina los recuerdos íntimos de su bisabuela y de su abuela con una magistral clase de Historia mediante una impecable utilización de las imágenes de archivo y esta mezcla de registros y climas aparentemente antagónicos no resulta forzada ni molesta. DB


Nocturna
Kinatay, de Brillante Mendoza (2009, 105', Filipinas / Francia). ZONA DE RIESGO
El filipino Mendoza no ahorra imágenes chocantes en la reconstrucción de un caso real (el secuestro, violación y descuartizamiento de una stripper por parte de un escuadrón policial) narrado desde el punto de vista de un joven aspirante a detective. El joven y prolífico director de Serbis y Tirador apuesta por el cine y es fiel a sus convicciones, aunque hay aquí algunos excesos gore bastante polémicos. DB

El sol, de Ayar Blasco (2010, 72', Argentina). ZONA DE RIESGO
Primera película en solitario de Ayar Blasco, más conocido como Ayar B., uno de los creadores y co-directores de Mercano, el marciano. El estilo visual y el sentido del humor es bastante similar al de aquella película, aunque quizás en este caso sea bastante más guarro y ofensivo, ya que debe tener la mayor cantidad de insultos por frase de diálogo que se recuerden. Para aprovechar al máximo la expresividad de la versión del español que hablamos en Argentina, Ayar B. convocó a uno de los mayores cultores de la agresión verbal del país, el doctor Tangalanga, que le da la voz al narrador y a un político corrupto. La película se sitúa en una Buenos Aires post-apocalíptica muy parecida a la de diciembre de 2001. JA

The Haunted World of El Superbeasto, de Rob Zombie (2009, 77', EE.UU.). ZONA DE RIESGO
A partir de su propio cómic, el mítico músico de heavy-metal + director de película de terror clase B construye un film animado bien zarpado, casi adolescente. El Superbeasto es algo así como un luchador de catch, obseso sexual, drogón, miserable y varias cosas más. La animación es artesanal pero simpática y la cosa se limita a la guarrada, chicas tetonas, machismo a full, diálogos más bien elementales y llenos de puteadas, y excesos de todo tipo. Sólo recomendable para fans de Zombie y para amantes de las funciones de madrugada con una buena cantidad de alcohol (u otras sustancias) encima. Como diría un viejo lema del BAFICI, si no es para vos, no es para vos. DB

Musica
Do It Again, de Robert Patton-Spruill (2010, 85', EE.UU.). VALE LA PENA
Documental sobre un periodista de rock estadounidense, Geoff Edgers, que se propone reunir a The Kinks, mítica banda inglesa surgida en los años '60. En su viaje, termina zapando algunas de las canciones emblemáticas de la banda con gente como Sting, Robyn Hitchcock y la diva indie por excelencia, Zooey Deschanel. JA

The Agony and the Ecstasy of Phil Spector, de Vikram Jayanti (2008, 102', Gran Bretaña/EE.UU.). VALE LA PENA
Una larga entrevista al genial productor (cuyo ego y locura alcanzan dimensiones desproporcionadas), la filmación del juicio que se le siguió en 2003 por la muerte de una camarera en su casa, algunos materiales de archivo, los clips y canciones de sus grandes composiciones y una valoración crítica de las mismas son los principales ejes que elige Jayanti para acercarse a esta figura insoslayable de los últimos 40 años de historia del rock, el soul y el pop. Uno podrá cuestionarle todo tipo de detalles y carencias, pero el personaje y su música se integran en un relato apasionantes. DB

Buen día, día, de S. Costantino y E. Pinto (2010, 90', Argentina). ZONA DE RIESGO

Diálogos
Lourdes, de Jessica Hausner (2009, 99', Austria-Francia-Alemania). VALE LA PENA
La película se centra en un grupo de peregrinos que visita el Santuario de la Virgen de Lourdes con la esperanza de ver convertidos sus deseos en milagros divinos. Christine (Sylvie Testud) sufre esclerosis y participa, sobre su silla de ruedas y con su perenne sonrisa, en una visita guiada al templo ¿Será ella la protagonista del esperado milagro? La película despliega un lúdico juego de géneros, saltando con parsimonia y sutileza de la comedia religiosa (esbozada con fina ironía) al drama existencial, pasando por una sugerente aproximación al fantástico. De hecho, la ambivalencia con la que Hausner se aproxima a la idea del milagro no se aleja demasiado de la que utilizaba M. Night Shyamalan para acercarse al heroísmo en El protegido. El problema es que la directora austriaca parece tan embelesada con el universo de liturgias, simbología y desesperación que pierde de vista la tensión narrativa, que queda diluida en una puesta en escena distanciada, cuya insistente frialdad roza en ocasiones la afectación. Sin ser una película fallida -Hausner sabe lo que quiere y lo persigue con sobriedad y elegancia-, Lourdes no consigue atravesar la frontera que imponen sus propias tesis, alejándose de la posibilidad de la emoción. La magistral Testud, de todas formas, debería haber ganado la Copa Volpi a la mejor actriz en la última Mostra de Venecia. MYM

Documental Político Chino
Disorder, de Weikai Huang (2009, 58', China). ZONA DE RIESGO
En las grandes ciudades chinas (como en cualquier lugar del mundo) ocurren todo tipo de catástrofes (pequeñas y gigantes, cómicas y trágicas, conmovedoras y bizarras). En esta compilación de imágenes cedidas al director por camarógrafos amigos que no pueden emitir este tipo de secuencias en la televisión local, hay inundaciones, polución, brutalidad policial, accidentes automovilísticos, allanamientos, cerdos y cocodrilos sueltos, hombres dementes y bebés abandonados. El conjunto de escenas (de precaria calidad) dan una sensación general de crispación, deshumanización y represión, pero por momentos la propuesa no excede demasiado el marco de realities tipo Policías en acción o algunos bloques de la señal TruTV. DB


Forum
Double Tide, de Sharon Lockhart (2009, 99' EE.UU.-Austria). ZONA DE RIESGO
Dos bellísimos planos fijos de 50 minutos cada uno sobre un hombre que recoge algo que no se alcanza a apreciar (¿almejas?) al amanecer y al atardecer en una zona húmeda y gris. Una experiencia de cinefilia extrema. DB

The Oath, de Laura Poitras (2010, 97', EE.UU.). ZONA DE RIESGO
Este nuevo documental de la directora de My Country, My Country -que viene de ser una de las sensaciones del último Festival de Sundance- tiene como principal hallazgo el haber conseguido un testimonio de primera mano (y un acceso a su vida íntima y cotidiana) de Abu Jandal, ex guardaespaldas personal durante varios años de Osama Bin Laden. Jandal rompió el juramento que lo ligaba a Al Qaeda y se convirtió, por lo tanto, en un hombre buscado. Poitras también describe la larga batalla judicial de Salim Hamdam -pariente de Jandal- que pasó varios años en la cárcel de Guantánamo. El material en sí es más interesante que la articulación de la narración, que no excede demasiado el esquema básico de la producción para televisión. DB

The Happiest Girl in the World, de Radu Jude (2009, 99', Rumania). VALE LA PENA
Este debut de Radu Jude (asistente de Cristi Puiu en La noche del señor Lazarescu) mantiene el espíritu tragicómico y la virtuosa puesta en escena de buena parte del nuevo cine rumano. Una adolescente pueblerina de clase media-baja llega con sus padres a Bucarest para participar de un comercial de una bebida gaseosa al que debe presentarse luego de haber ganado un automóvil en un concurso. Mientras protagoniza -no sin tropiezos- el rodaje de la publicidad en plena ciudad, sus padres tratan de convencerla de que firme un documento para vender el coche y así solucionar los problemas económicos de la familia. Ella, en cambio, quiere manejarlo para ostentar ante sus amigos y compañeros. La utilización de las locaciones reales (puro caos y ruido) de la capital rumana es un verdadero hallazgo de un film que describe de manera despiadada los profundos cambios socioeconómicos de un país que intenta olvidar su pasado comunista a fuerza de consumo (y de codicia). DB

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