jueves, 11 de febrero de 2010

LA REVOLUCION DE LA AMAZONIA


A fines del año pasado el economista peruano Hernando de Soto presentó al mundo un conjunto de documentales que abordaban el misterio del capital en las comunidades nativas de la Amazonia peruana.
El diseño, aplicación, gestión y mejora continua de los mecanismos de titulación, registro, difusión y transparencia sobre los derechos de propiedad en el territorio amazónico, es una enorme deuda interna. No se ha impulsado, positivamente, ningún programa serio al respecto en todo el periodo republicano.
Entonces el retraso económico y social de la Selva se explica también por esa institucionalidad precaria, que embalsa las expectativas de los pueblos indígenas que en el fondo precisan comerciar, acumular, capitalizar y darle dinámica a su economía.
El profesor Mangabeira Unger, en junio de 2009, en condición de Ministro de Asuntos Estratégicos del Brasil -convergiendo con De Soto- planteó una tesis absolutamente revolucionaria que hizo estallar en ira a los ambientalistas del mundo: el desarrollo sostenible de la Amazonia brasileña debe sustentarse no solo en la conservación ambientalista sino fundamentalmente en una agresiva política nacional de titulación de propiedades y en un programa registral.
La siguiente es una nota de EL PAIS Digital del 10 de junio de 2009.


Mangabeira Unger, ministro de Asuntos Estratégicos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y ex profesor en Harvard del presidente norteamericano Barack Obama, es la bestia negra de los ecologistas. Estos días ha sido objeto de protestas callejeras por haber defendido la ley que da una propiedad de una zona de la Amazonia mayor que toda Francia, que ya la habían invadido ilegalmente. La ex ministra Marina Silva se cuenta entre sus opositores.

¿Por qué Unger defiende una ley sobre la Amazonia que el mismo partido de Lula, el Partido de los Trabajdores (PT), y cientos de asociaciones ecologistas le están pidiendo que lo vete? El aún catedrático de Derecho de Harvard es un intelectual atípico, polémico, que había calificado el primer mandato del Gobierno Lula como el peor de la historia de Brasil. En el segundo aceptó ser su ministro solo para proyectos a largo plazo. Con la libertad que lo caracteriza reconoce que el presidente ex tornero seguramente no entiende muchas de sus teorizaciones, pero que su gran instinto político acaba por captar lo esencial de sus propuestas.

Caos jurídico

Unger se ha recorrido palmo a palmo la Amazonia que representa el 61% del territorio nacional y dice que hay un "caos jurídico", ya que menos de un 4% de las tierras en manos de los privados poseen una situación legal clara. El resto es todo ilegal. Existen 400.000 familias rurales y 500.000 mil urbanas, que según él fueron los que construyeron la Amazonia y los que la siguen construyendo cuya situación era necesario legalizar. Para Unger, como comentó ayer con el columnista político de O Globo, Merval Pereira, calificar a esas familias de invasores, como los grandes empresarios de madera o los grandes ganaderos, sería "como tachar de invasores a los que ocuparon e invadieron los Estados Unidos y la Australia".

El ministro afirma rotundamente que la Amazonia sólo se salvará si se consigue conjugar el binomio de lucha a la destrucción de la selva con una política clara y agresiva de un desarrollo sostenible de aquella zona, la más rica del país, envidiada por el mundo.

Desarrollo sostenible

Unger cree que el marasmo de prohibiciones y leyes impiden ese desarrollo sostenible y acaban siendo perjudiciales a la defensa contra los verdaderos invasores, ya que impiden que se haga real un desarrollo económico en la región. Insiste en una gran campaña de educación y de preparación científica y en abrir carreteras para que las poblaciones de aquella región, unos 30 millones, no queden aislados y puedan llevar a cabo un desarrollo sustentable.

El ministro de Lula acaba de defender esto en Moscú, en el reciente encuentro preparatorio de los presidentes del grupo de los Brics, donde defendió que Brasil se coloque en una avanzada tecnológica incluso en la producción de etanol como combustible limpio alternativo para que no pase lo que aconteció con el caucho el siglo pasado.

Por lo que se refiere a la defensa de la Amazonia, Unger reivindica ese territorio como exclusivamente brasileño sin intervenciones extranjeras. Brasil es el menos beligerante de la historia entre los países grandes y posee inmensas fronteras que hay que defender. Así, ha convencido al presidente Lula sobre que el país necesita una "reconstrucción y orientación de sus fuerzas armadas para que puedan desarrollar sus responsabilidades en tiempos de paz y de guerra". De hecho el presupuesto militar brasileño se ha duplicado durante el Gobierno Lula.

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