sábado, 9 de octubre de 2010

CHILE: LOS MINEROS ATRAPADOS ACABAN DE VER LA LUZ


FRANCISCO PEREGIL (Enviado especial), Mina San José 09/10/2010

http://www.elpais.com/articulo/internacional/perforadora/Plan/B/llega/garaje/encuentran/mineros/elpepuint/20101009elpepuint_7/Tes

¡Ya! Los mineros han visto por fin la luz al final del túnel. En realidad, no era la luz, sino el cabezón polvoriento de una perforadora de 40 toneladas de acero que ha roto el techo del garaje donde se encuentran atrapados. Tampoco era el final del túnel sino el principio de un agujero de 624 metros de largo y 66 centímetros de ancho por el que en los próximos días tratarán de subir todos ellos. Pero nunca se habían encontrado tan cerca del sol que calienta las tiendas de campaña donde se encuentran sus padres, sus esposas y sus hijos. El orden en que van a salir aún no se ha decidido. Primero ascenderán los más hábiles, después los más débiles y enfermos, y por último, los más fuertes. Pero hay que confeccionar la lista. Lo único que se tiene claro hasta el momento es que el último de los mineros en salir será el jefe de turno, Luis Urzúa. Él fue un hombre clave para mantener la armonía y la disciplina antes y después de los 17 días en que permanecieron incomunicados.
Se han empleado 33 días de perforación -llevan atrapados desde el pasado 5 de agosto por un derrumbe en el nivel 300 de la mina- para salvar a 33 hombres. Ayer pidieron un menú especial para celebrar el día en que llegase la tuneladora hacia ellos y hoy se les enviará. Pero sin alcohol, eso sí. Mientras suenan las campanadas de alborozo en el campamento de la mina San José donde se encuentran los familiares, la atención se desvía cada vez más hacia la cápsula en que subirán hacia la superficie. Entrarán apretujados, pero sin ningún problema. Al más ancho de ellos tendrá una holgura de un centímetro entre la pared de la jaula y cada uno de sus hombros. Las últimas horas fueron de una precisión milimétrica. "Habíamos previsto disponer de una cámara de vídeo allá abajo que iba registrando todo lo que pasaba en el techo del garaje" comentó Mijali Proestakis, gerente de la empresa Drillers Supply, que suministra los martillos a la compañía Geotec, propietaria de la perforadora Schram T-130. "Les explicamos a los mineros que el rompimiento tenía que ser muy suave, porque si la máquina traspasaba el techo, corríamos el riesgo de que se torciera y no la pudiésemos sacar".
A las siete de la mañana (una de la tarde en la España peninsular) apenas quedaban dos metros para llegar hasta el garaje de los mineros. la T-130 se encontraba a 622 metros de la superficie. Atrás iban quedando todos los momentos de incertidumbre. A medida que la mole de hierro avanzaba hacia los mineros, el ruido aumentaba. Pero ellos insistían en que querían oír "cuanto más bulla, mejor". En el campamento, de noche, cuando se apagaban los generadores de los grandes canales de televisión, las mujeres sentadas alrededor de las hogueras también oían el runrún de la perforadora.
"Conforme avanzábamos hacia ellos íbamos inyectando agua, para que las paredes no levantasen mucho polvo. Los mineros han retirado mucho escombro con las máquinas con que contaban en el taller", indicó Mijalis.

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