domingo, 31 de octubre de 2010

JOSÉ PABLO FEINMANN ANALIZA EL FALLECIMIENTO DE KIRCHNER


CÓMO ANALIZAR LA DESAPARICIÓN FÍSICA DE NÉSTOR KIRCHNER.

Por José Pablo Feinmann

Fuente: diario "Página 12"
Más información: http://www.pagina12.com.ar/

1. Néstor Kirchner no era Perón. 1.1. Perón dejó como sucesores a una Presidenta inepta y a un criminal paranoico. 1.2. Néstor Kirchner compartió su vida y deslizó la presidencia en manos de un valioso cuadro político, de una mujer fogueada y hecha en la gran política. De una mujer de excepcional inteligencia. Se me perdonará esto: pero estudié la carrera de Filosofía y ahí recibí mi título. Dediqué mi vida a la filosofía y a la literatura. Sé cuándo alguien sabe pensar. Ningún presidente de la historia argentina pensó con el rigor y la inteligencia de Cristina Fernández.

2. Perón, al regresar, dedicó sus mayores afanes a perseguir y aniquilar a los jóvenes del peronismo, armados o no. Evidentemente el padre Mugica, asesinado por Rodolfo Almirón de la Triple A, organización construida a la vista (aprobatoria) de Perón, no era un hombre armado ni clandestino. (Menos aún lo mataron los Montoneros, como dicen algunos pérfidos que buscan aliviar las culpas de la Triple A. ¡Valiente tarea, qué cercanos se sentirán a ella!) Tampoco lo era Enrique Grynberg, que manejaba un Ateneo en Saavedra. A Kirchner la muerte lo sorprende en pleno diálogo con la juventud. En plena construcción de una de las cosas que hoy más necesita el justicialismo: la construcción de la militancia territorial. 2.1. Cuando murió Perón, el establishment se asustó, y mucho. Porque el tercer Perón era un guerrero del establishment que, para beneficio y alegría de ese sector con el que tan bien negoció, le estaba haciendo la tarea sucia. 2.2. Con Néstor Kirchner, buena parte del establishment y las clases altas y las clases medias altas festejan jubilosos. Hubo censistas que ya hoy llegaron a casas que estaban con las puertas abiertas y festejando. En muchos hogares, hoy, ya hoy, con el cadáver del ex presidente aún tibio, se festejó con champagne. 2.3. Seguramente también en muchas editoriales. Se podrían dar nombres, pero no es el momento y –además– todos los conocen.

3. El vicepresidente de Perón era su esposa, sumisa, a él y al monje umbandista Daniel, asesinos ambos. La sucesora y compañera de vida de Kirchner es Cristina Fernández. Su vicepresidente es un traidor y ayer le añadió a la traición la mentira, que son hermanas de sangre, que van juntas porque traicionar es mentir y gravemente. Tuvo ayer el exasperado caradurismo de decir que había muerto un gran presidente. ¿Por qué le clavaste un cuchillo en la espalda al proyecto de un gran presidente, Cobos? ¿También esa crueldad, esa torpeza, esa traición al país le hiciste? 3.1. Cristina Fernández es de esos seres humanos que se agrandan ante la adversidad. La verán llorar. ¿Cómo no va a llorar al compañero de una vida? Y como una mujer. O como cualquiera. Cualquier ser sensible lloraría en una circunstancia semejante. Yo, ni lo duden. Lágrimas lacerantes. Pero Cristina es notoriamente fuerte. La desdicha le dará poder. La desdicha la hará todavía más dura en la lucha. No festejen tanto, señores. Acaso ni sospechen lo que tendrán que enfrentar de aquí en más. Por otra parte, si Cristina (se decía insistentemente) carecía de carisma, conseguía adhesiones por su inteligencia pero no por su ternura o por su feminidad o lo que sea. (No creo en esto, pero aceptémoslo.) Ahora, el pueblo verá en ella a la mujer que se quedó sin su hombre. A la mujer sola. A la que sola se las tiene que arreglar. A la que hay que seguir, querer y respaldar para que el país conserve su rumbo. “No se nos puede quebrar”, dirán muchos. “Pobre, qué mala suerte. Perder a un marido tan joven. Tan necesario para ella. Un marido al que tanto quería.” Lloverán las flores y las adhesiones emocionales. Pero hay que transformarlas en militancia. 3.2. Hoy, más que nunca, la militancia juvenil tiene un papel esencial. Al que aparezca con alguna teoría que recuerde a la lucha armada y al foco insurreccional de los ’70 échenlo a patadas. Esas posiciones llevaron a la muerte a una generación entera de militantes a lo largo y a lo ancho de América latina. La lucha militante (la única) es de superficie, de cara al sol, como quería morir José Martí y también como quería vivir y vivió (era porque sabía la belleza de vivir de cara al sol que así quería morir). De cara al sol significa: nada de clandestinidad, nada de armas, se triunfa cuando se transforma el número en fuerza, pero no en fuerza armada. En fuerza militante, territorial, cuando se habla con la gente, cuando hay un proyecto para ser comunicado, un proyecto que convenza al militante y le dé fuerzas para convencer a los demás. Lo esencial del proyecto sigue siendo: la unidad de América latina (el Mercosur, no el ALCA). El fortalecimiento del Estado para que defienda a los débiles ante la voracidad de los monopolios. La diseminación de lo mediático. Lo que significa –tanto aquí como en Estados Unidos y en cualquier país que luche por la democracia de la información– muchas voces que hablen, que tomen la palabra, que informen diferenciadamente si es necesario de la uniformización de la palabra de la unicidad monopólica, que informa desde una sola verdad, la propia. O sea, no informa. Difunde sus intereses. El Banco Central para los intereses argentinos. Orgullo y poder y ni un atisbo de sometimiento ante el FMI y cualquier entidad de la prepotente banca extranjera que busque utilizar al país en la timba de sus intereses. Diálogo a fondo con todos los que quieran dialogar. Unidad nacional en medio de la diversidad. Que esa diversidad no se transforme en antagonismo. O, al menos, que exprese el razonable disenso de la democracia. Basta de odios. Basta de libracos difamatorios. Basta de tapas insultantes. Respeto de las Madres y a las Abuelas de la Plaza de Mayo, que nadie más tenga la inmoralidad de siquiera sugerir que una mujer como Estela de Carlotto (que recuperó para la vida verdadera 102 nietos apropiados por el poder desaparecedor) sea tildada desde una revista hipercomercial de hacer lobby para ganarse el Premio Nobel. Esa es una mentira y una falta de respeto. ¿Rescataron ustedes 102 niños? ¿Qué hicieron ustedes además de querer vender revistas a cualquier precio, aun al precio vil de injuriar a las Abuelas de Plaza de Mayo y a Estela de Carlotto? 3.3. Cristina Fernández no queda sola. Tiene a su alrededor cuadros de gran valía. De gran inteligencia. Voy a dar algunos (sólo algunos nombres): Juan Manuel Abal Medina (h), Marcos Zanini (¡vamos, negro!, ¡respalde a la Presidenta con todo lo que usted tiene y sabe: lucidez política amasada a lo largo de años y polenta), Daniel Filmus, brillante intelectual, Aníbal Fernández, el político jauretchiano: nadie desde Jauretche usaba el humor en la política como él lo hace (y no me vengan con los chismes de letrina de lo que fue o lo que no fue: los hombres, en esta Argentina dramática, importan por lo que son y por lo que hoy están dispuestos a hacer). Y muchos más. Y todos los pibes, que cada vez son más. Y que –contrariamente a lo que les ocurría a los jóvenes desde el ’80 hasta el 2000– hoy le encuentran un sentido a su vida en la militancia, en la política.

4. Todo esto y más también tiene usted, Presidenta, para gobernar este país y llevarlo a buen puerto. No es poco. Eso, unido a su talento, a su fortaleza duplicada por la mala mano que Dios (que, de argentino, disculpen, pero: nada) otra vez nos ha dado, le otorgará a los que ya la apoyaban y a los que de aquí en más verán que apoyarla es la única salida para el país y que, por otra parte, usted lo merece, la decisión de estar a su lado, en esta hora amarga pero también en esta impecable coyuntura en que los bravos, los que no bajan los brazos, los que no se dejan vencer por las adversidades que el destino siempre trae, duplicarán sus fuerzas para tratar, al menos, de estar a la altura de las suyas.

IGNACIO RAMONET: `HAY UN MALESTAR SOCIAL MÁS GLOBAL QUE NO HA PODIDO EXPRESARSE´


Por Laurent Etre, L’Humanité
Fuente: Miradas al Sur
Más información: www.elargentino.com

Frente a la sordera y la arrogancia del gobierno francés, el periodista Ignacio Ramonet, reivindica la legitimidad social de las luchas y la democracia participativa.
– ¿Qué expresa, en su opinión, la amplitud de la movilización por la defensa del sistema actual de jubilación?
– Poco a poco, cada uno se va dando cuenta de que el proyecto gubernamental le va a afectar, y de qué manera esto se va a pagar en años de vida. Más allá de lo cual, hay un malestar social más global, que no ha podido expresarse desde el inicio de la crisis, primero financiera y luego económica, en 2008. Se observa igualmente el rechazo a una manera de gobernar, llena de arrogancia, de soberbia, de suficiencia. Lo que se puede llamar el espíritu de Fouquet, del que el caso Woerth es una de las muestras más recientes. El poder se obstina en negar la implicación de un ministro en un asunto que lo vincula a multimillonarios, a las clases extremadamente favorecidas. Lo que suscita un verdadero hartazgo en la población. Y tengo la impresión de que al hilo de la protesta, cada ciudadano toma conciencia de que él puede asociarse al movimiento. De esta manera, éste toma amplitud. Progresivamente, el movimiento traduce el conjunto de malestares de cada uno.
– Esta semana, Nicolas Sarkozy estimaba que el asunto de las jubilaciones estaba cerrado. ¿Qué hacer ante tal sordera?
– En el plano de la legalidad parlamentaria, el plazo es relativamente corto, ya que se estima que de aquí al miércoles o jueves, el Senado acabará votando esta ley, que volverá entonces a la Asamblea. Y de aquí a unos diez días, desde el punto de vista de la legalidad parlamentaria, el asunto estará concluido. Pero en democracia, existen también otras legitimidades. En este momento vemos expresarse la legitimidad social, por otra parte reconocida en la Constitución a través del derecho de huelga y del derecho de manifestación. Aunque el poder permanezca sordo, esta legitimidad es mayoritaria en el país, como lo muestran los sondeos. Sería imprudente para el gobierno obstinarse, no teniendo en cuenta sólo una legitimidad y no reconociendo las otras, completamente legales en democracia. Por otra parte, nadie ignora que el presidente de la República había afirmado, en su programa presidencial, que no tocaría la jubilación a los 60 años. Él ha roto unilateralmente el contrato moral que había hecho con los franceses. En consecuencia, se está en el derecho de reclamar también otra legitimidad, la de la democracia participativa: ya que el presidente cambia su programa, debe someter su propuesta a los electores. Por ello algunos reclaman, con todo derecho, un referéndum.
– Actualmente se desarrollan en Europa otros movimientos contra los planes de austeridad. ¿El desenlace del pulso actual en Francia hay que buscarlo por el lado de las movilizaciones a escala europea?
– Hay manifestaciones muy importantes en un gran número de países, en España, en Portugal, en Italia, en Rumania… En Grecia ha habido seis huelgas generales. Así pues, efectivamente, sería necesaria una jornada de acción europea. Añado que en algunos países donde las protestas son más fuertes son gobernados por la socialdemocracia. Y por tanto, muchos ciudadanos se preguntan si la socialdemocracia, cuando está en el poder, no termina por aceptar ella misma las consignas del Fondo Monetario Internacional (FMI), él mismo, dirigido por un socialdemócrata. Hay por tanto una hipoteca, que los partidos socialdemócratas deben cancelar. A este respecto, podemos alegrarnos de que en Francia, el PS anuncia que, si llega al poder, restablecerá la edad legal a los 60 años. Aunque no descarta hacer una reforma del sistema de pensiones.
– ¿En qué sentido puede decirse que la cuestión de las jubilaciones es una apuesta de civilización?
– Se han construido sociedades más avanzadas, más civilizadas, en la medida en que la puesta a punto de sistemas de pensiones permite eliminar uno de los grandes miedos de Occidente, a saber, el desamparo de los ancianos. Es necesario también subrayar que, en algunos países, una de las medidas que toma la izquierda, cuando llega al poder, es precisamente bajar la edad de jubilación. ¡Evo Morales en Bolivia ha aprobado rebajarla de 65 a 58 años! Responde a una aspiración profunda de los pueblos.

ARGENTINA ¿HACIA ADÓNDE?, Escribe Pedro Pablo Kuckzynski (Diario CORREO, Lima, Perú)


http://correoperu.pe/correo/columnistas.php?txtEdi_id=4&txtSecci_parent=&txtSecci_id=84&txtNota_id=468669&txtRedac_id=Kuckzynski

El miércoles murió súbitamente el ex presidente argentino (2003-2007) Néstor Kirchner. El "pingüino", así bautizado por su origen en la sureña provincia de Santa Cruz, en la cual falleció de un paro cardíaco, sin duda deja una herencia importante, aunque bastante discutida.
Primero, deja a su esposa Cristina como presidente, electa en su ley en 2007 aunque nadie duda que la presencia de Néstor Kirchner tuvo un papel determinante en esa elección y la siguió teniendo en la presidencia de su esposa. Muchos observadores políticos pensaban que Kirchner tenía una posibilidad de regresar como presidente a fines de 2011, en una alternancia en el poder Néstor-Cristina-¿Néstor? Parecida a la de Putin-Medvedev-¿Putin? En Rusia. En el caso de la Argentina esa posibilidad ha desaparecido.
Segundo, Kirchner dejó una economía boyante. Eso se debió a la fuerte devaluación del peso que lo precedió en 2002-2003 después de la crisis de la "convertibilidad" (el uno-a-uno con el dólar) en 2001-2002. El tipo de cambio más competitivo coincidió con el auge de la demanda de granos y de la soya desde el Asia. Las exportaciones argentinas han pegado un salto hacia arriba. En los últimos años Argentina ha tenido tasas de crecimiento económico parecidas a las del Perú, en una economía mucho más desarrollada. La crisis la golpeó en 2009, pero en 2010, gracias al auge del consumo, se espera un crecimiento superior al 8%.
Claro, no todo ha sido color de rosas. Enormes subsidios estatales a las personas, sobre todo para el consumo de gas natural, han tenido que ser financiados por métodos poco ortodoxos, tales como impuestos a las exportaciones. Eso en 2008 enfrentó al gobierno contra el campo. La devaluación ha fomentado la inflación, hoy oficialmente en 10% pero en realidad más cerca de 30%. Los mercados financieros celebraron la partida de Kirchner: la bolsa de Buenos Aires tocó niveles récord y el riesgo-país bajó fuertemente. Pero la realidad es que deshacer el esquema económico kirchnerista (subsidios y controles de precios, tipo de cambio sobrevaluado, nacionalización de las AFPs para que el Estado utilice sus recursos) va a ser muy difícil. Contrariamente a lo que parecen pensar los mercados financieros, en el año que le queda a Cristina Kirchner es posible que se vea una intensificación de este tipo de políticas.
Tercero, Kirchner dejó una herencia de capacidad de maniobra política pocas veces igualada en Argentina o en América Latina. Pese a que ganó la elección de 2003 con sólo 22% (su principal contrincante no quiso ir a la segunda vuelta), en una serie de maniobras tajantes tomó el control del fracturado peronismo. Supo manejar a los sindicatos y mantener relaciones más o menos cordiales con los principales grupos empresariales. Internacionalmente, se posicionó a la izquierda, aliándose con Hugo Chávez y atacando duramente a Washington y al Fondo Monetario Internacional, pero al mismo tiempo Argentina (bajo Cristina) logró entrar al Grupo de las 20 economías más importantes del mundo, las cuales se reunirán en Corea en los próximos días.
Todo esto se hizo con políticas poco ortodoxas y a veces controversiales. Hubo y siguen habiendo acusaciones persistentes de corrupción. El gobierno de Cristina se ha enfrentado con la prensa, amenazando con tomar el control de la principal planta de papel periódico. No se ve claramente el desenlace de esta batalla.
El panorama electoral para 2011 tampoco es tan claro. Igual que en nuestro Perú, no faltan candidatos. Uno fuerte es Daniel Scioli, gobernador de la dominante provincia de Buenos Aires, quien se ha mantenido como un puente entre el kirchnerismo y el campo. Otro es Ricardo Alfonsín, quien ostenta una aureola democrática y de oposición heredada de su padre, quien fue presidente en una época muy difícil (1983-89), que terminó -igual que en el Perú- en la hiperinflación y una crisis económica y financiera.
Argentina ha progresado en los últimos años pero su historia en los últimos 70 años ha sido una mezcla de marchas y contramarchas, como en muchos otros países de América Latina. Ojalá este patrón de incertidumbre se pueda romper una vez por todas.

"LA RECUPERACION DE LA CORDURA" EN LOS EE.UU (EL PAÍS, España)


¡Qué bonito día para recuperar la cordura! Frío pero soleado y con la tendencia a seguir así a lo largo del día. Decenas de miles de personas, jóvenes en su mayor parte, se concentraron este sábado en el National Mall de Washington respondiendo a la convocatoria lanzada por el humorista político Jon Stewart bajo el nombre Concentración para recuperar la cordura . Un llamamiento dirigido, a tres días de las cruciales elecciones legislativas, a aquellos "que sienten que los que más gritan no son los únicos que deberían ser escuchados" (en alusión velada a las grandes concentraciones promovidas por el movimiento ultraconservador del Tea Party). "Estamos agotados de tantos gritos", asegura uno de los organizadores. "No es bueno para la salud y desde luego es malísimo para la garganta", dice con tono divertido. "Calculo que unos 10 millones de personas asisten hoy a esta concentración".
Así comparece Stewart ante sus emocionados seguidores. "Somos muchos", prosigue el comediante, "aunque si somos todos blancos esto es una concentración racista". "Si fuera de otro color se diría que estamos pidiendo algo, como el derecho a comer en un restaurante sin ser expulsado" (en referencia al comentario efectuado por el candidato a senador por Kentucky que cuestionó la ley de derechos civiles que acabó con la segregación racial en EEUU en 1964).
Stewart reclama de los asistentes que se identifiquen por un número -empezando por el uno- y se definan. 1: "Soy una hombre mitad americano mitad mexicano", dice el primero. 2: "Soy una mujer blanca". 3: "Mujer medio americana medio asiática de Taiwán". Esto es una fiesta. Y aquí llega el otro copatrocinador del evento, el también humorista Stephen Colbert, compañero de cadena (Comedy Central) de Stewart, homenajeando a los mineros chilenos. "Chile, Chile, Chile...". Colbert surge de una cápsula imitación a la que liberó a los mineros.
Ante la llamada enérgica de Stewart, ¡hasta los perros han recuperado la razón! "Prometo no comerme más los zapatos de mi dueño", se lee en el pañuelo que su amo ha atado a un labrador. A sólo dos días de las elecciones de mitad de mandato del próximo martes, que podrían dar un vuelco al Congreso demócrata de Estados Unidos , los asistentes -por mucho que Stewart dijera que el acto no era político-, se muestran mayoritariamente inclinados hacia la progresía y reniegan del asalto ultraconservador que parece acechar al Capitolio.
Llegados desde Atlanta (Georgia), los jóvenes Marie y John Mahler se fotografían con el monumento de Washington a sus espaldas y se conjuran para no dejar "nunca, nunca" que el miedo forme parte de sus vidas. "En los malos momentos hay que estar fuerte y no sucumbir ante la xenofobia y la sinrazón". "¡Stewart for president!", se inmiscuye en la conversación un joven más osado.
El fin de semana se promete intenso en la capital de Estados Unidos. Este domingo es halloween, por lo que muchos de los asistentes ya estrenabana sus disfraces en la marcha. También se corre el maratón de los marines. "A ver cómo dejamos esto", apunta una chica mientras recoge los restos del sándwich que se acaba de comer.
Eso sí, quien no quiera recuperar la cordura, hoy tiene también la posibilidad de sucumbir al miedo. A la convocatoria de Stewart se suma la de Stephen Colbert. "Tengo miedo de que nadie venga a mi mitin..."

LA LITERATURA, UN VIAJE SIN RUMBO FIJO (Diario EL PAÍS, España)


Escribe Kenzaburo Oe (*)

El otro día en el Instituto Cervantes de Tokio sostuve un diálogo abierto con el escritor español Javier Cercas. Su novela Soldados de Salamina me pareció una obra maestra.
Durante la Guerra Civil española, un comando del Ejército republicano, acorralado en Cataluña, se dispone a fusilar a un oficial fascista que se encuentra recluido bajo custodia, pero un joven soldado, por cuenta propia, decide liberarlo. La novela sigue los respectivos destinos del soldado y del oficial fascista. Se sabe que la noche anterior al suceso, el soldado se entretenía bailando un pasodoble.
Los franquistas obtienen una victoria avasalladora, el joven soldado se integra en el exilio a una tropa multinacional del Ejército francés y recorre el continente africano. Los soldados anónimos de la pequeña y precaria unidad terminan venciendo mediante una serie de tácticas de guerrilla al batallón alemán que tenía todas las de ganar. Se salva así la civilización francesa, y el soldado, aunque lesionado, sobrevive las sucesivas campañas.
Muchos años después, convertido en un veterano, recuerda con nostalgia el baile del pasodoble, elemento que enlaza el relato con el pasado remoto.
Cuando preparaba el diálogo con Cercas y revisaba en mi estudio los libros sobre la Guerra Civil española, me encontré de pronto con La misión de la literatura, el libro de Georges Duhamel traducido por Kazuo Watanabe, y la edición original en francés de Deux Patrons. Hay ahí dos patrones, es decir, dos maestros: Erasmo y Cervantes, a quienes el autor consideró como los salvadores de la civilización. Con ambos libros en mis manos, me trasladé 50 años atrás hasta verme en una cafetería subterránea, ubicada en el campus de la Universidad de Tokio.
A pesar de que había ingresado en la universidad con el deseo de profundizar en el estudio del humanismo, del que se ocupan con todo detalle los libros del profesor Kazuo Watanabe, durante mi carrera académica no fui capaz de entender sus lecciones. Lo único que logré hacer fue conseguir en librerías de viejo los títulos que el profesor Watanabe había publicado antes y después de la guerra, y leerlos a solas. Desilusionado con mis estudios, comencé a probar suerte en la creación literaria.
Una semana después de que uno de mis cuentos apareciera en el número especial de un periódico de la universidad con motivo del festival estudiantil de mayo, el profesor Watanabe, que se encontraba en la cafetería, me detuvo cuando pasé a su lado y me habló así:
-Oye, he leído ese cuento tuyo en el cual un estudiante mata a un perro. ¿Es que piensas convertirte en narrador?
La pregunta me desconcertó y no atinaba a responder. Un amigo que me acompañaba se adelantó a contestar rescatándome de aquella embarazosa situación:
-Qué va, profesor, este solo se empeña en leer lo que usted ha escrito sobre el humanismo. A ver, ahí traes uno de sus libros, ¿verdad?
Le mostré al profesor La misión de la literatura y, al tomar el libro entre sus manos, me preguntó qué me parecía.
Le respondí que solo había terminado de leer la primera parte y el epílogo a cargo del traductor. El profesor abrió el libro y me pareció que se fijaba en las partes que yo había subrayado.
"No se debe permitir el derramamiento de sangre por causa de conflictos religiosos: a partir de esta firme convicción, Erasmo siguió un camino tortuoso, mientras que Cervantes llevó una vida trágica al aferrarse a la misma creencia en una época en que era inconcebible demostrar que una personalidad armoniosa y una razón suficiente eran superiores a la locura y la perversión. (...) Ni Erasmo ni Cervantes fueron guerreros heroicos sino tan solo soldados anónimos".
Para evitar que el profesor leyera mis notas al margen del libro, me apresuré a decir:
-Ahora creo entender no solo por qué el autor escribió esta obra al año siguiente del comienzo de la Guerra Civil española sino también por qué usted la tradujo un año antes de que Japón entrara en guerra.
El profesor Watanabe me concedió la razón:
-Georges Duhamel lanzó con palabras contundentes un grito de alerta ante la expansión del fascismo en Europa, pero ¿no te parece que el epílogo que escribí es bastante timorato ante la censura y a los demás temas que trata el libro? Te recomiendo, más bien, que leas con atención la segunda parte, si es que quieres seguir escribiendo novelas.
Emocionado, corrí escaleras arriba hacia la salida de la biblioteca y me tumbé en la hierba a leer el capítulo sobre Cervantes. Ahí encontré una exhortación que Duhamel dirigía a los jóvenes que aspiraban a formar parte del mundo literario:
"Entonces, joven, vive la vida ante todo. Bebe abundante leche de la ubre de la vida para nutrir tus futuras creaciones. ¿Dices que quieres escribir buenas novelas? Hazme caso entonces y embárcate en algún puerto. Recorre el mundo ganándote el sustento con modestas ocupaciones, y soporta la pobreza. No te apresures a tomar la pluma. Sométete al dolor y al sufrimiento. Aprende con las miles de personas que encuentres a tu paso. Y cuando te doy estos consejos, quiero decir que jamás trates de esquivar la angustia que te ocasionen los demás o las adversidades que tengas que experimentar para hacerlos felices. (...) ¿Quieres escribir buenas novelas? ¡Óyeme bien, entonces! Antes que nada, trata de olvidar ese deseo. Emprende un viaje sin pensar en un rumbo fijo. Agudiza la vista, el oído, el olfato y el apetito. Espera con el corazón abierto. Tal como hizo...".
Cervantes, por supuesto. Durante su estadía en Japón, ya en la posguerra, Duhamel le obsequió al profesor Watanabe la edición de lujo del libro original, ilustrada con más de 20 dibujos. Un año antes de morir, el profesor Watanabe me dejó como herencia esa edición. A lo mejor guardaba algún remordimiento desde aquel entonces, cuando se enteró, a través del amigo que me acompañaba, que me había deprimido profundamente al leer esa segunda parte. Pero, en realidad, yo también sabía que aquella había sido para mí una extraordinaria lección.

Traducción de Ryukichi Terao, con colaboración de Ednodio Quintero para el Instituto Cervantes.

(*) Kenzaburo Oe es escritor, premio Nobel de Literatura de 1994.

Kenzaburo Oe (Ose, Japón, 1935) escritor japonés, premio Nobel de Literatura en 1994. Nació en una aldea de los bosques montañosos de Shikoku de la que su familia apenas había salido. Pasó la guerra allí, pero la voluntad de estudiar lo llevó a Tokio, en cuya universidad ingresó en 1954. Para ello tuvo que perfeccionar su japonés, pues hablaba una variante dialectal propia de la zona. La vocación literaria de Oé nació en cierto modo de la necesidad de aliviar el desarraigo cultural y recuperar lo que él llama "la mitología de mi aldea". De esta época datan La presa, que le valió en 1957 el premio Akutagawa de novela corta, y Arrancad las semillas, fusilad a los niños (1958); en ambas traza un sombrío panorama de los efectos de la guerra en el idílico microcosmos rural. En sus relatos y novelas suele abordar aspectos de la sociedad contemporánea desde un humanismo crítico, de raigambre existencialista. Su estilo directo, de frases breves y contundentes, se nutre de poderosas imágenes poéticas y abundantes reflexiones metafísicas. Se percibe en él la influencia de Dante, F. Rabelais, H. de Balzac, E. A. Poe o M. Twain, a los que estudió a fondo, pero también de J. P. Sartre, A. Camus, W. B. Yeats o W. H. Auden, por quienes profesa franca admiración. Escribió diversos artículos y una novela autobiográfica, El muchacho que llegó tarde (1961), sobre la vida estudiantil en un Tokio que no consigue librarse de la alargada sombra de la ocupación estadounidense. Lo que subyace es el conflicto paradigmático del Japón contemporáneo entre modernidad y tradición. Pero allí donde Mishima, que a pesar de las diferencias ideológicas era amigo suyo, vuelve la vista atrás y añora las gloriosas épocas imperiales, Oé sueña con la democracia participativa. No obstante, el punto de inflexión en su vida y su narrativa lo constituyó el nacimiento, en 1963, de su primer hijo Hikari, que padecía una malformación neurológica. Fruto del desconcierto y el dolor ante la minusvalía mental del niño pero, al mismo tiempo, del afán de superación y de la necesidad de dotarse de una ética privada, su novela Una cuestión personal (1964) narra, en términos crudos y sin concesiones, el descenso al abismo de un padre atrapado entre el fatalismo y la cínica opción de la huida hacia adelante. Ha regresado al tema de la relación con su hijo, uno de los dos ejes de su literatura, en los libros Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura (1969), Las aguas han inundado mi alma (1973) y Despertad, jóvenes de la nueva era (1983). El otro núcleo lo constituye la pervivencia del cuerpo de mitos y leyendas rurales de su infancia y juventud en el marco de la cultura urbana contemporánea, que vertebra obras como El grito silencioso (1967), Juegos contemporáneos (1979) o Cartas a los años de la nostalgia (1986). Inspirándose en la poesía de Yeats, escribió una trilogía titulada A flaming green tree y, antes de recibir el premio Nobel, libros como M/T, La historia maravillosa del bosque o la novela de ciencia ficción La torre del tratamiento (1990), así como numerosos artículos y ensayos. Destaca en especial Notas sobre Hiroshima, escrito tras entrevistar a diversos supervivientes de la tragedia atómica.

LOS ESTADOS UNIDOS vs JOHN LENNON (Diario EL PAÍS, España)


"¿John Lennon? ¿Y ese señor quién es?". Leon Wildes debía de ser uno de los pocos estadounidenses que en 1972 jamás había oído el nombre del que fuera líder de The Beatles. Entonces, como ahora, Wildes era un abogado especializado en inmigración y cuando recibió una llamada de la discográfica del cantante para discutir la orden de deportación que acababa de caer sobre el británico y que le obligaba a abandonar Estados Unidos de inmediato, Wildes, sin despeinarse, primero inquirió sobre la identidad de su cliente y después se fue a conocerle. "Supongo que fue lo mejor que me pudo pasar, no saber quién era. Cualquier otro se hubiera puesto muy nervioso ante el reto de defender a alguien tan famoso pero yo me lo tomé como un cliente más". Wildes es un abogado de pelo cano y rostro afable que superó la edad de jubilación hace años pero que aún disfruta yendo cada mañana a su despacho en Madison Avenue, en Nueva York. Desde allí rememora los pormenores de un caso que cambió su vida en muchos aspectos y que constituye la espina dorsal del documental Los EE UU contra John Lennon . "John Lennon me impresionó porque era un hombre de principios, una persona increíblemente íntegra. Luchaba por lo que creía y a mí me enseñó que hay que pelear por tus ideales, nunca hay que rendirse" afirma. Tras aquel primer encuentro, Wildes, Lennon y su esposa, Yoko Ono, emprendieron una batalla legal contra el Gobierno estadounidense que duraría cinco años y de la que este abogado saldría victorioso pero tremendamente desencantado. "Nunca pensé que nuestro Gobierno fuera capaz de hacer lo que hizo: maquinar artificialmente la expulsión de Lennon porque era molesto políticamente. Es un precedente muy peligroso y me da miedo pensar que puedan seguir ocurriendo cosas así. Antes de conocer este caso me habría parecido un disparate incluso pensarlo. Desde entonces soy mucho más precavido y ya no confío tanto en el Gobierno".
Pero... ¿qué ocurrió para que Nixon personalmente liderara la batalla contra Lennon, como después desvelarían los archivos del FBI? Corría el año 1972, año electoral y las protestas contra la guerra de Vietnam barrían Estados Unidos de un extremo a otro. La edad de los votantes acababa de reducirse de los 21 a los 18 años, y entre los jóvenes, que habían visto como sus líderes eran asesinados en la década anterior (de Martin Luther King a Bobby Kennedy), la oposición contra el reclutamiento forzoso se multiplicaba mientras John Lennon le ponía banda sonora al movimiento pacifista con un anatema, Give peace a chance.
De ahí que cuando John Lennon decide instalarse permanentemente en Nueva York en 1971 el presidente republicano Richard Nixon, que aspiraba a la reelección y abogaba por la guerra, teme que la juventud le destrone de la Casa Blanca y decide actuar. "El Gobierno estadounidense buceó en el pasado de Lennon y descubrió que le habían arrestado por posesión de cannabis en Londres años atrás y utilizó aquella mancha como excusa para finalizar su visado y exigirle que abandonara el país inmediatamente". Wildes, que tampoco sabía mucho sobre drogas, le preguntó a Lennon qué era el cannabis. "Como la marihuana pero mucho mejor" fue la respuesta del músico. La pregunta de Wildes no era del todo inocente: en el código penal estadounidense no aparece la palabra cannabis así que Wildes se apoyó en eso para solicitar la revocación de la deportación. Este abogado tenaz le mantuvo el pulso al Gobierno durante cinco años hasta que el tribunal de apelaciones aceptó el recurso de Wildes. "Para entonces Nixon ya había sido reelegido y había tenido que dimitir así que Lennon ya no era una amenaza" explica un abogado que aún recuerda el día en que le comunicó al músico que habían ganado y que pronto tendría su permiso de residencia: "Acababa de nacer su hijo horas antes y además era su cumpleaños. Un increíble cúmulo de casualidades". Cuando en 1980 lo asesinaron, Wildes lo primero que pensó es que había sido el Gobierno. "Después de haber vivido todo aquello me costó creer que había sido el acto de un loco. Fue un pérdida muy dolorosa".

HABLA HERNANDO DE SOTO SOBRE LA AMAZONIA Y SUS COMUNIDADES NATIVAS (Diario CORREO)


Un año después del "Baguazo" no hay culpables encarcelados ni las mesas de diálogo han aportado solución alguna a un conflicto que sigue latente, pero Hernando de Soto y el ILD sí han llegado a valiosas conclusiones sobre algunas reformas indispensables para que los indígenas amazónicos puedan alcanzar la prosperidad que muchos de los que dicen defenderlos les niegan.

Correo: ¿Por qué nuestra Amazonía no es como el planeta Pandora?
Hernando de Soto: Porque el 80% de ese territorio está ocupado por personas que no tienen un modo de vida tribal. Personas que directa o indirectamente viven del comercio con foráneos y del turismo. La Amazonía es tan de los indígenas como del resto de peruanos; y es más, el 55% de los indígenas a quienes hemos entrevistado preferirían que sus hijos no vivan en la comunidad.

C: Pero si ya viven en el "paraíso comunista", ¿por qué no desean eso para sus hijos?
HdS: En las mesas de diálogo post-"Baguazo", toda la discusión gira en torno a cómo acceder a la modernidad. Piden tecnología, educación, comunicación, etc. A diferencia de los Na'vi de la película Avatar, no quieren botar a nadie, ni que los dejen solos. La vida de un indígena amazónico promedio no tiene nada de bucólica. Siete de cada diez son pobres y de esos cinco son pobres extremos. Su esperanza de vida es 20 años menor que en el resto del país. El 50% de sus niños sufren de desnutrición crónica y similar porcentaje de madres gestantes son anémicas perniciosas. Además, no tienen nada de comunistas. Su modelo de producción es familiar y no comunal...

C: Si tanto desean alcanzar la modernidad, ¿por qué tienen temor a alienarse?
HdS: Porque la forma cómo les está llegando esa modernidad es alienante, dado que carecen de control sobre ella. El sistema productivo capitalista que llega a la Selva les es ajeno y no se pueden integrar a él porque carecen de una "membrana" institucional que les permita insertarse en la globalización. Lo que rechazan es ser marginados y no tener un papel en el proceso productivo que se desarrolla en su propio territorio.

C: ¿Podría explicarlo con un ejemplo?
HdS: Cualquier empresa extractiva extranjera antes de invertir se preocupa por obtener algún título que le permita explotar una fuente de riqueza mineral, forestal, hidrocarburífera, etc. Ese título, generalmente llamado concesión, no sólo goza del respaldo del gobierno central, sino que a través de todo un sistema internacional de tratados bilaterales y multilaterales de protección de inversiones, les permite levantar capital financiero para su proyecto. Frente a eso, un indígena tiene sólo el reconocimiento de un territorio comunal, no siempre bien delimitado, muchas veces superpuesto y de ninguna manera registrado, lo que lo expone a continuas invasiones y expropiaciones de facto, a litigios con otras comunidades y a que los individuos y familias al interior de la comunidad no tengan un título sobre las áreas en las que ejercen control. Con un título tan débil no pueden conseguir crédito. Están condenados a ser los eternos vecinos pobres y vivir en condiciones equivalentes a las de un europeo del Medioevo. Viven en un apartheid económico. Teóricamente tienen más tierra que el inversionista, pero no pueden sacarle su valor como lo hace el que sí tiene un título seguro.

C: Pensaba más bien en una alienación cultural
HdS: No, porque los indígenas han estado en contacto con el mundo occidental desde hace más de 400 años. Inclusive es difícil encontrar una homogeneidad "racial" en las comunidades. Hemos visto muchas comunidades criollas o serranas o con mucho mestizaje. Porque están en un régimen legal separado, accediendo a las observaciones de varios "estudiosos" de la Selva que afirman que son distintos, sus posibilidades se reducen básicamente a ser una atracción circense, meros empleados o, en el extremo, esclavos en alguna explotación ilegal.

C: ¿No es contradictorio sostener que para "abrirse" a la globalización se requiere de una "membrana" protectora?
HdS: Hablamos de una membrana y no de una pared. Algo que protege el interior, pero manteniendo contacto con el exterior. Es como la epidermis de nuestra piel, que deja pasar la energía solar pero protege al cuerpo de muchos elementos patógenos. Siendo el 1.2% de la población peruana y menos de una milésima parte de la población mundial no pueden pretender derrotar a la división internacional del trabajo. Ellos enfrentan una grave disyuntiva: o se arman con un sistema legal que le dé valor a sus tierras y les permita organizarse empresarialmente, o desaparecerán gradualmente como pueblos pues terminarán por ser desarraigados de sus hogares.

C: ¿De qué manera el sistema legal les permitiría crear riqueza?
HdS: En el sistema de producción capitalista, para que un emprendedor pueda organizar la producción de un bien o servicio, necesita coordinar y reunir bajo un solo mando todo el proceso productivo. Necesita tener la seguridad de que existe una transferencia real y válida de los insumos que adquiere (título de propiedad). También necesita asegurarse que las promesas de sus proveedores y clientes se cumplirán (contratos sólidos). Por último, necesita reducir el riesgo de perder todo su patrimonio ante cualquier fracaso (responsabilidad limitada). Esas protecciones les da el derecho. Si dejamos a los indígenas enfrentarse a la globalización sin propiedad y sin la posibilidad de formar empresas individuales o familiares, serán desplazados y absorbidos por cualquier foráneo, nacional o extranjero, que sí goza de ese respaldo.

C: Usted afirma que a las entidades tituladoras les ha faltado liderazgo, continuidad y capacidad operativa. Asumo que la regionalización del Cofopri no la ve con buenos ojos.
HdS: Sin duda empeorará la situación. La idea de la globalización es que un valor pueda circular cada vez en espacios mayores. Imagínese vivir en un territorio abundante en caoba. El valor de esa madera no está localmente, pues cualquiera puede acceder al recurso. El valor está donde ese bien es escaso. Mientras lo que usted tiene como propiedad sea reconocido en una extensión geográfica mayor, será más valioso. Es como tener un brevete que sólo le permita circular en el Callao en lugar de en todo el Perú. Un título de Cofopri, dirigido a integrar a los aislados al mercado, una vez que se fragmente en regiones, va a ser mucho más difícil que tenga el mismo valor. Acabamos de retroceder veinte años en el tiempo en materia de formalización de la propiedad.

sábado, 30 de octubre de 2010

LOA A PAUL GAUGUIN (Diario EL PAÍS, Suplemento BABELIA)


Este apologético del español Manuel Vicent no reseña un detalle fundamental en la vida del pintor francés Paul Gauguin. Gauguin tenía ascendencia peruana, sangre inca en las venas. Su abuela materna fue nada menos que Flora Tristán (hija de un capitán arequipeño y una dama francesa), activista del feminismo y precursora del socialismo utópico en Europa durante la primera mitad del siglo XIX. Por cierto que el componente aborígen, real, indómito, resolvió las existencias de Paul y Flora; y los condujo por las calzadas del radicalismo, de la contracultura, empeñados en alcanzar el Paraíso. 
Mario Vargas Llosa recreó y simbolizó las vidas de Flora Tristán y Paul Gauguin en El Paraíso en la otra esquina, ese fresco impresionante, en contrapunto; mitad novela histórica, mitad ensayístico, enjugado en una zalmuera decimonónica de gran calidad.
Oscar Contreras Morales.-

Por  Manuel Vicent (*).-

Hacia 1870, con sólo 25 años de edad, al cerrar cada tarde su despacho, Paul Gauguin salía del banco Bertin, donde trabajaba de liquidador, y atravesaba la rue Laffitte fumando un cigarro inglés, vestido con ropa cara, pantalones de tubo bien cepillados, botines charolados y levita de terciopelo con corbata de plastrón. Era la imagen del joven burgués respetable, envidiado, bien comido, con las mejillas sonrosadas y así al caer la tarde llegaba a casa, un hotel con jardín, en la calle Carcel, y le daba un beso a su mujer Mette-Sophie Gad, una danesa protestante, con cinco hijos. En el banco le permitían especular en Bolsa por su propia cuenta, lo que le producía unos cincuenta mil francos al año de ganancia añadida.
Esta fortuna de Gauguin le proporcionaba el placer de comprar cuadros de algunos pintores malditos que habían sido rechazados por el jurado del salón de la Exposición Universal en 1867. En este aspecto se notaba que no era un burgués como los demás. Por quince mil francos había adornado sus paredes con obras de Renoir, Cézanne, Monet, Pissarro, Manet, Sisley y de otros proscritos por la crítica del momento. De pronto, un extraño virus se apoderó de su espíritu. Después del trabajo en las finanzas, Gauguin se ponía un guardapolvo manchado y comenzaba a pintar. Al principio su mujer consideraba esta afición un mero pasatiempo, que toleraba a regañadientes, sobre todo si los domingos optaba por seguir ensuciando lienzos en lugar de llevarla al teatro o a pasear al Bois de Boulogne con sus hijos. Un problema grave con esta mojigata surgió cuando este artista aficionado pidió a su criada Justine que posara desnuda para él una noche.
Pero el asunto se agravó aún más al saber que uno de estos desnudos de Justine había sido admitido en el Salón de los Independientes y había obtenido una crítica muy favorable y emocionada del gran poeta Mallarmé, un éxito que acabó por romperle la cabeza. Una mañana de enero de 1883 Mette se extrañó al ver que no se levantaba de la cama para ir al despacho. Pensó que estaba enfermo, pero su marido le dijo con un tono resuelto: "Nunca más volveré a trabajar en el banco. He presentado la dimisión al director. A partir de hoy voy a ser sólo pintor". Ese día comenzó su trayecto hacia la gloria, previa travesía del infierno. Para satisfacer esta nueva pasión echó mano de los ahorros y al quedarse muy pronto sin dinero Gauguin ensayó la bohemia, pero su mujer no estaba dispuesta a soportar penurias, lo dejó solo en París y se fue con los cinco hijos a Dinamarca, a casa de los padres. Por su parte el artista reculó hasta Rouen donde la vida es más barata. Pintaba a medias con el hambre y cuando ya no pudo remediarla acudió con las orejas gachas a casa de sus suegros en Copenhague donde, no sin desprecio y tomado por impío, aquellos ortodoxos le asignaron un cuarto con un ventanuco apenas sin luz y en aquel trastero no tuvo otra alternativa que pintarse a sí mismo, su rostro con bigotón, la mirada torva de soslayo ante el espejo y su perfil de cuchillo.
En junio de 1885 Gauguin regresó sin dinero a la vida sórdida en París y vivió entre cuatro paredes, con una mesa, una cama, sin fuego, sin nadie. Buscó remedio largándose a Pont-Aven donde había una cuadrilla de pintores en torno a una pensión que concedía créditos a los artistas. Su dueña Marie-Jeanne Gloanec aceptaba cuadros por una cama y comida. Dando guindas con aguardiente a los pavos y pintando cerdos con colores para divertirse supo que uno de sus hijos había muerto y que su mujer tenía un cáncer, pero el artista rezó por el muerto, deseó que su mujer encontrara un buen cirujano y siguió su destino: algunas modelos posaban desnudas en la buhardilla de la pensión, pintaba bretonas y verdes paisajes con vacas sin conseguir vender un cuadro.
Un amigo, Meyer de Haan, había creado una fábrica muy rentable de bizcochos en Holanda. Gauguin acudió a su llamada, probó suerte, pero se aburrió enseguida. Sin que el virus del arte le abandonara se abrió hacia Panamá al amparo de unos parientes, trabajó en la perforación del canal, partió luego hacia Martinica y allí percibió por primera vez el viento salvaje y la luz pura de primitivismo. Fue una revelación. Volvió a París acompañado de un macaco que se haría su pareja inseparable. Iba acumulando cuadros que eran humillados en las galerías y en las subastas. Enamorado de la obra de Van Gogh partió hacia Arles para trabajar con él. Eran dos clases de locura que pronto entraron en colisión mediante continuas disputas, primero estéticas, luego con las manos. Al final de una trifulca Gauguin abandonó a Van Gogh y este en medio de la tormenta se cortó una oreja y se la regaló a una puta. Gauguin puso varios mares por medio hasta llegar a Tahití. Allí encontró entre la floresta a Tahura, su modelo ideal. La pintó obsesivamente. Expresó sus visiones en planos simbolistas sintéticos y con una carga magnífica de nuevos trabajos, instalada la felicidad e inocencia preternatural en unos cuerpos indígenas volvió a París para mostrar su nueva estética. El 4 de noviembre de 1893 expuso cuarenta y cuatro lienzos y dos esculturas en una galería de Durand-Ruel de la calle Laffitte. Los burgueses llevaban a sus hijos a la exposición para que se burlaran de los mamarrachos que pintaba un tal Paul Gauguin. Se decía que era un loco que hacía años había abandonado el oficio de banquero, a su mujer y a sus cinco hijos para dedicarse a pintar. La gente arreciaba en las risas ante cuadros de javanesas desnudas junto con el espíritu de los muertos. En una subasta se exhibió al público por error boca abajo uno de sus cuadros que representaba un caballo blanco. El subastador exclamó: y aquí ante ustedes las cataratas del Niágara. En medio de las carcajadas del público un marchante superdotado, Ambroise Vollard, pujó por el cuadro y se lo llevó por 300 francos.
Con la promesa de que este galerista le mandaría un dinero mensual para que siguiera pintando, cosa que no cumplió, Gauguin se despidió definitivamente de la civilización para volver al paraíso. La noche antes de poner rumbo a Tahití de nuevo le abordó una ramera en una calle en Montparnasse. Y de ella como regalo se llevó una sífilis al paraíso de la Polinesia donde se inició la gloria y la tortura. Rodeado de los placeres de la vida salvaje y del amor de los indígenas, adolescentes felices, desnudas entre los cocoteros su pintura no necesitaba ninguna imaginación, pero su cuerpo había comenzado a pudrirse. Primero fue un pie, luego la pierna y finalmente el mal le subió hasta el corazón. Realmente Gauguin ya era un leproso cuando decidió adentrarse aún más en la pureza salvaje y se fue a Hiva Oa, una de las islas Marquesas a vivir entre antropófagos y es cuando sus lienzos alcanzaron la excelencia que lo harían pasar a la historia como uno de los pintores más cotizado. En el lecho de la agonía lo cuidaban unas jóvenes polinesias y a su lado estaba uno de los antropófagos llorando desconsolado, quien al verlo ya muerto le mordió una pierna para que su alma volviera al cuerpo, según sus ritos. Los indígenas rodearon la cabaña. Vistieron el cadáver a la manera maorí. Lo untaron con perfumes y lo coronaron de flores. Un obispo misionero rescató los despojos para enterrarlos en un cementerio católico. Bajo el jergón Gauguin había dejado sólo doce francos en moneda suelta. Eso sucedió en Atuona, el 9 de mayo de 1903, a sus 54 años. La obra de Gauguin se compone de unos trescientos cuadros y es sin duda hoy el pintor más cotizado de la historia del arte.


(*)  Escritor nacido en Vilavella, Castellón, España. Es licenciado en Derecho, y estudió Filosofía y Letras, y Periodismo. En un principio compaginó su trabajo literario de escritor y periodista con el de galerista de arte. Entre sus obras destacan: Pascua y naranjas (1966), Balada de Caín (Premio Nadal), Contra paraíso, No pongas tus sucias manos sobre Mozart, A favor del placer, Crónicas urbanas, Del café Gijón a Ítaca, Tranvía a la Malvarrosa (1994), Jardín de Villa Valeria (1996), el libro de viajes Por la ruta de la memoria, la pieza teatral Borja Borgia, Los mejores relatos (1997), la recopilación de artículos Las horas paganas (1998); Son de mar, Premio Alfaguara de Novela (1999), Otros días, otros juegos (2002) y la colección de artículos periodísticos Espectros (2000). Como periodista, ha colaborado en el diario Madrid y en las revistas Triunfo y Hermano Lobo. Actualmente escribe en El País.

viernes, 29 de octubre de 2010

"COMO SI FUÉRAMOS PERUANOS"


 Hace un año, en una reunión de abogados de América Latina organizada por Naciones Unidas -al momento del "vino del deshonor"- los presentes comenzamos a hacer bromas sobre nuestros orígenes y sobre nuestras nacionalidades.
Decíamos en voz alta y entre copas que el argentino es pedante y alzado; el chileno traicionero; el brasileño ocioso; el colombiano narcotraficante; el ecuatoriano impulsivo; el boliviano tonto y lerdo; el paraguayo asesino; ¿Y el peruano?....El peruano es ratero, decían.
Los presentes tuvimos que tomarnos con soda las bromas; sabiendo que en el fondo había una gran verdad en cada una de ellas.
Antes de nuestro espectacular crecimiento económico, millones de compatriotas se fueron del Perú a "buscársela" muy lejos. Ese "buscársela" fue sinónimo -en no pocos casos- de "bolsiqueo", "toqueteo", "falseo", "choreo", "subempleo", "esclavitud", "vejación", "discriminación", "poca estima", "estafa".  
Nos van a odiar por lo que vamos a decir, pero somos de la idea que lo peor de nosotros se fue en esos años al extranjero. Años terribles de hiperinflacion, terrorismo, narcotrafico, shock económico, fenómeno de El Niño, terremotos, fujimontesinismo, terrorismo de Estado.
Cuando nos tocó improvisar en la reunión de abogados, dijimos más o menos lo siguiente: al final todas las plagas bíblicas cayeron sobre el Perú; al extremo que los científicos del mundo han llegado a la certeza que, de ocurrir una hecatombe nuclear, hoy los únicos que sobrevivirían al desastre serían las hormigas y los peruanos.
Ayer y hoy, los peruanos nos hemos comenzado a arañar por una broma de muy mal gusto aparecida en la televisión norteamericana, en la sitcom MODERN FAMILY para ser exactos; ese tontísimo género gringo que en su afán por hacerse gracioso e ingenioso ha llevado a sus creativos a poner en boca de la espectacular actriz colombiana Sofía Vergara la siguiente frase: "Claro, en Colombia nos tropezamos con cabras y matamos gente en la calle. ¿Saben lo ofensivo que es eso? ¡Como si fuéramos peruanos!".
 "Como si fuéramos peruanos"...
Amables lectores, somos objeto de comparación en el mundo por nuestras cosas malas también.
Somos queridos y despreciados en partes iguales. Como corresponde
Parafraseando a Lennon: "Somos los negros del mundo" también.
¿Por qué quejarse?
¿Han visto los noticieros de nuestra televisión?
Son noticieros policiales, sobre suicidios, violaciones, asesinatos, deportes y escándalos.
En el Perú se fabrican noticias a la medida de la mentalidad de la gente, de su cultura y su nivel educativo. No se busca el análisis o la representación mental de ideas y/o sentimientos más allá del morbo, la lujuria, la sensualidad, la estridencia y las pulsiones primarias. Todo se regurgita en el Perú.
Pregunta ¿Estamos construyendo un país de camioneros, choros y vendedores ambulantes? ¿O un país democrático, desarrollado, educado, con la auto estima alta, capaz de acceder a mejores formas de vida y ocio?
La televisión peruana ¿Le rinde homenaje al Perú y a los peruanos? ¿O los degrada?
¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?
¿No son nuestras "combis" las "cabras" que mienta Sofía Vergara?
¿El noticiero de América Televisión no reporta todos los días a los peruanos matándose en las calles?
¿Saben lo ofensivo que es eso?
¿En eso nos hemos convertido los peruanos?
Oscar Contreras Morales.-

LIMA (AP) - La Defensoría del Pueblo de Perú pedirá información por una supuesta frase ofensiva a los peruanos pronunciada por el personaje de Sofía Vergara en un episodio de "Modern Family", dijo el jueves su titular Beatriz Merino.
La prensa peruana resaltó que, en el capítulo de la exitosa serie estadounidense transmitido el miércoles, se describe a los peruanos como personas violentas.
Durante una discusión entre Gloria (Vergara) y su marido Jay Pritchett (Ed O'Neill), el personaje de la estrella colombiana se queja de los prejuicios hacia los colombianos.
"Claro, en Colombia nos tropezamos con cabras y matamos gente en la calle. ¿Saben lo ofensivo que es eso? ¡Como si fuéramos peruanos!", dice ella.
El hecho captó la atención de la organización no gubernamental estadounidense Human Security Association, que cuestionó el material por considerarlo ofensivo y discriminatorio hacia los peruanos.
"Hoy día mismo voy a pedir información", dijo la Defensora del Pueblo vía telefónica a la emisora Radioprogramas desde Cartagena de Indias, en Colombia.
"Ningún país tiene que ser ofendido y menos ninguna cultura", señaló.
Rudy de Rothschild, de Human Security Association, deploró que se emita en la televisión estadounidense un "material ofensivo y discriminatorio" que incita a ver a los peruanos "como personas que viven en un ambiente sin educación, que viven en comunidades rurales y que sólo se dedican a matar gente".
Merino expresó su confianza en que hallará una buena disposición de las autoridades estadounidenses: "Yo sé de los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos para combatir la discriminación en todos los efectos, no sólo del gobierno, sino además de las entidades centrales de esa sociedad".
"Modern Family", transmitida por la cadena ABC, es actualmente una de las series de comedia más vistas en Estados Unidos.

martes, 26 de octubre de 2010

EL GRAN COMBO (Por Nelson Manrique)


Por Nelson Manrique

La bofetada que Alan García propinó a un joven voluntario de salud por llamarlo “corrupto” ha vuelto a poner en jaque la credibilidad de la institucionalidad en el Perú. Se ha señalado con razón que el joven que lo injurió debería haber respetado su alta investidura, pero la reacción del presidente fue a todas luces desmedida e inadecuada. Esta razonable posición no es, sin embargo, compartida por todos. El presidente del PJ, Javier Villa Stein, ha aplaudido la reacción de García, congratulándose de que el primer mandatario no sea un “marica”, invitando así a todos los peruanos a hacerse justicia por sus propias manos. Supongo que un magistrado consciente habría sugerido demandar al agresor por desacato –es un decir–, pero tal alternativa sería cosa de maricas, según el machazo Villa Stein. Es de preguntarse para qué diablos necesitamos un PJ y, por supuesto, un presidente que lo encabece.
La irritabilidad de García parece haberse desbocado por una acumulación de reveses: el fracaso de su plan para deshacerse de Lourdes Flores como rival para el 2016 promoviendo a Alex Kouri (llevándose de encuentro la candidatura de Carlos Roca, con la consecuente indignación de las bases apristas). Luego su giro espacio-temporal para apoyar a Lourdes, cuando apareció Susana Villarán en el horizonte, y su asociación con la candidata derrotada. El triste saldo de su movida maquiavélica es que le ha salido una seria rival para el 2016, y la posibilidad de una auditoría de pronóstico reservado a la gestión de su delfín, Luis Castañeda. Súmese a esto el Nobel de MVLl y se comprenderá que los nervios presidenciales están apenas para oír adagios. O quizás sea simplemente que hemos entrado en el tramo maniaco del ciclo y entonces deberemos prepararnos para más novedades durante los meses que vienen.
A pesar de todo, la magnitud de la indignación presidencial sigue siendo llamativa porque obvia hechos tan elementales como que García se amparó en la prescripción en los juicios que tenía abiertos en el PJ por presuntos delitos económicos cometidos durante su primer gobierno –o sea corrupción–, a pesar de que disponía de la opción de someterse voluntariamente a la justicia para que ésta lo absolviera de esos cargos. Olvida asimismo que hasta la fecha no se ha explicado las misteriosas visitas realizadas por su secretaria personal y por el secretario de Palacio a la suite del dominicano Canaán, o la alusión de Rómulo León a cien correos cursados con el presidente, que presuntamente se habrían perdido del disco duro de su computadora. Indicios que yacen yertos en el vientre oscuro y fresco del PJ, esperando piadoso olvido.
Toda persona debe ser reputada inocente mientras la justicia no demuestre su culpabilidad. Desgraciadamente este buen principio jurídico suena algo hueco cuando se burla la ley copando las instituciones encargadas de ejercer justicia. A menos que alguien crea realmente que el presidente de la Corte Superior de Lima César Vega Vega, correligionario y gran amigo de García, y los jueces que investigan los escándalos de los petroaudios y del espionaje telefónico están empeñados en descubrir la verdad, y no, como se viene viendo, en encubrir a los culpables e impedir que se haga justicia. Por allí sólo les queda a los ciudadanos como alternativa la sanción moral, que por fortuna no está sujeta a la lotería de encontrar un juez justo en el Perú.
A la agresión física Alan García sumó la mentira para intentar encubrir el incidente. Se trató después de engañar a la opinión pública presentando a un supuesto trabajador del hospital como el verdadero agresor, un personaje que inmediatamente fue desenmascarado por Diario 16 como integrante del equipo que escolta al presidente. Un rosario de torpezas suficiente para armar un escándalo mundial, que deja malparada la credibilidad de la presidencia del Perú (puede verse la nota de CNN siguiendo el enlace http://www.youtube.com/wath?v=Kbu3MP01j8c).
Y 15 días después no se termina el conteo de los votos de Lima. Así vamos.

LA EDAD DE LA INOCENCIA de EDITH WHARTON (Diario EL PAÍS, de España)


Escribe Winston Manrique Sabogal.-

http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2010/10/edith-wharton.html#more

La vida encorsetada. La existencia que se asfixia entre imposturas y prejuicios y mezquindades. Y el mundo nuevo que apenas intenta abrirse paso en la incipiente sociedad de una pequeña Nueva York de finales del siglo XIX. Tiempo y espacio en transición que empieza a dejar muchas cosas en el camino, pero donde aún la mujer sigue siendo la diana de comentarios. Esta es una aproximación a La edad de la inocencia, la novela con la cual Edith Wharton (Nueva York, 1862-París, 1937) obtuvo el Premio Pulitzer en 1921, y que ahora RBA edita en edición de bolsillo. Un exquisito y crítico panorama articulado a través de un amor frustrado donde intervienen el elegante y comprensivo Archer; su prometida y esposa después, la ingenua y defensora de su futuro May Welland; y la recién llegada y divorciada y prima de May, la hermosa condesa Olenska. Todos en el centro de un vórtice amoroso y pasional cuyas decisiones y consecuencias acompañará a sus personajes por siempre al conformarse con vivir en un mundo perfecto agrietado de infelicidades.

Buen momento para hablar de una gran novela y de una escritora magistral. Emparentada con obras como Anna Karenina, de Tolstoi, por lo que tiene de fresco de una sociedad y una infidelidad, un adulterio, pero escrito aquí por una mujer, La edad de la inocencia no sólo es la pugna entre un mundo nuevo que desplaza al antiguo, aunque queden raíces de éste, y de un amor y una pasión "prohibidas" sino también, y, sobre todo, un retrato de las desigualdades y los prejuicios. De la manera como la mujer empieza a buscar su sitio de manera independiente y encuentra obstáculos. La novela tiene tres aspectos clave: Libertad para amar, para decidir el camino a seguir, el libre albedrío, para bien y para mal; Prejuicios de una sociedad que se rige por cuestiones de clase y machismo; y Urdir, el pasatiempo favorito de una gente que crea y fortalece su vida a partir de confabulaciones, y traiciones, a favor o en contra de alguien según la conveniencia de lo que consideran es bueno para ellos y su mundo preestablecido; y sin ninguna compasión. Con todo ello, Edith Wharton abre las puertas de las casas y mansiones neoyorquinas, transmite el abanico de emociones de los personajes mientras esparce su historia de crítica a través de comentarios acerados.
La condesa Olenska y Newland Archer son víctimas de la época y de sí mismos; incluso May. Lo leímos primero y lo comprobámos después en la versión que llevara al cine Martin Scorsese. Desde entonces, 1993, la condesa siempre tendrá la belleza melancólica de Michelle Pfeiffer y Archer el porte y el magnetismo de Daniel Day-Lewis, en unas magníficas interpretaciones (creo recordar que la revista Time le dio la portada al actor que también había estrenado Mi pie izquierdo y tituló con una sola palabra: "Camaleón"). Lo mejor es recordar algunos de los pasajes de esta imprescindible La edad de la inocencia para disfrutar de su lectura y comprobar que muchas cosas cambian pero no evolucionan del todo y aquel Nueva York está hoy en cualquier lugar con otro maquillaje:

"En aquellos días, la sociedad neoyorquina era tan pequeña y escasa de recursos que todo el mundo (incluidos los mozos de establo, los mayordomos y los cocineros) sabían perfectamente en qué noches no tenía compromisos la gente. Por consiguiente, los receptores de las invitaciones de Mrs. Mingott no tuvieron dificultad alguna para demostrar con toda crueldad su determinación de no conocer a la condesa Olenska.

En otro pasaje, escribe Wharton:


"Madame Olenska, quitándose la capa, se sentó en uno de los sillones. Archer se apoyó en la chimenea y la miró.
- Ahora te ríes, pero, cuando me escribiste estabas triste, dijo.
-Sí -repuso ella e hizo una pausa-. Pero no puedo sentirme triste cuando tú estás aquí.
- No me quedaré mucho rato -replicó Archer, apretando los labios con el esfuerzo de decir solo lo necesario y nada más.
- No, ya lo sé. Pero yo soy imprevisible, vivo en el momento cuando soy feliz.
Las palabras se introdujeron en él como una tentación, y, para cerrarle los sentidos se apartó de la chimenea y miró hacia fuera, hacia los troncos de los árboles contra la nieve. Pero fue como si ella también cambiara de lugar porque todavía la veía, entre él y los árboles, inclinada sobre el fuego con su sonrisa indolente. El corazón de Archer latía sin que pudiera dominarlo. ¿Y si era de él de quien ella huía, y si había esperado para decírselo hasta que estuvieran solos en este cuarto?".

La edad de la inocencia. Edith Wharton. Traducción de María Rosa Dunhart. RBA. Barcelona, 2010. También está la edición de Tusquets con traducción de Manuel Sáenz de Heredia

domingo, 24 de octubre de 2010

ROCCO Y SUS HERMANOS de LUCHINO VISCONTI (GRUPO CÍNECOS, MAR DEL PLATA, ARGENTINA)


Título original: "Rocco E I Suoi Fratelli" (1960)

Dirigida por Luchino Visconti; con Alain Delon, Renato Salvatori, Annie Girardot, Claudia Cardinale y otros. Música: Nino Rota. (177 min)

Intenso y apasionado melodrama con ribetes de tragedia griega. Obra maestra de infinita belleza, "Rocco y sus hermanos" es un film fundamental dentro de la filmografía de su autor que emerge como la esencia melodramática del mejor Visconti y como ... el punto de inflexión y cambio donde se unen pasado y futuro del cineasta milanés.
Rosaria (Katina Paxinou) y sus cuatro hijos, Simone, Rocco, Ciro y Luca, abandonan su Lucania natal y emigran a Milán donde vive Vincenzo -el hijo mayor-, en busca de una vida mejor. Poco a poco la gran ciudad ira socavando el núcleo familiar hasta destruirlo.
Film con un trasfondo de fuerte carga social, bajo la sensible y operística dirección de Visconti se eleva desde planteamientos asentados en el neorrealismo hacia un melodrama realista, no por eso exento de poesía y de un intenso lirismo. Ambientada en los suburbios de la gran ciudad, los bajos fondos y el sórdido mundo del boxeo, en “Rocco y sus hermanos” encontramos algunos de los temas más queridos por Visconti: la figura de la madre, la degradación física y moral y la redención de la culpa, donde conceptos como amor, odio, pasión, violencia y muerte cobran de repente todo su sentido y se transforman en el hilo conductor del itinerario vital de unos personajes en busca de la redención.
Imposible olvidar a Rocco -un espléndido Alain Delon -el único Rocco posible según Visconti-, viva imagen de la renuncia, a Simone (Renato Salvatori), un perdedor nato, y a Nadia (Annie Girardot), personaje sin futuro y sólo una salida posible.
El extraordinario guión, la soberbia dirección de actores y la inmortal y nostálgica música de Nino Rota hacen de este inmenso fresco que es “Rocco y sus hermanos” una de las obras maestras de Visconti y del cine con mayúsculas.
Film hermoso y profundamente poético; sólo al final Visconti nos abre un resquicio para la esperanza en la figura de Luca. Plagada de secuencias inolvidables, que son patrimonio de la memoria colectiva, quizás sean la del encuentro de Rocco con Nadia en la terraza del Duomo de Milán -impagable plano de Delon con una lagrima deslizándose por su mejilla-, la última escena de Nadia y Simone y la de Luca acariciando la fotografía de Rocco en las portadas de los periódicos para después perderse en la lejanía las que mejor sintetizan el espíritu del film y la sensibilidad artística de su autor. Imprescindible obra maestra absoluta de visión obligada.

DOS HOMBRES EN LA CIUDAD de JOSÉ GIOVANI (GRUPO CÍNECOS, MAR DEL PLATA, ARGENTINA)


Dos Hombres En La Ciudad

Jueves 28 de octubre
Título original: "Deux Hommes Dans La Ville" (1973)
Dirigida por José Giovanni; con Jean Gabin, Alain Delon, Mimsy Farmer, Christine Fabrega, Michel Bouquet, Victor Lanoux, Gérard Depardieu y otros. (100 min)


Escribe Miguel Ángel Palomo: Diario El País, España.-

José Giovanni sí que fue un hombre con una vida digna de ser llevada al cine. Nacido en Paris, de origen corso, pasó su juventud ejerciendo trabajos de lo más variado: leñador, minero, posadero, alpinista... participando activamente también en la II Guerra Muncial.
En 1948 es condenado a morir guillotinado por su participación en un golpe mafioso organizado por su tío, en el que mueren varias personas. La sentencia es conmutada por 20 años de trabajos forzados. Tras su salida de prisión 8 años después decide plasmar su experiencia carcelaria en la novela "Le Trou" ("La Evasión"), que Jacques Becker llevaría magistralmente al cine poco después. Su carrera como novelista hace que otros directores como Melville o Sautet se interesen por sus obras, y de ahí dará el salto a la dirección hasta llegar a esta magnífica "Deux Hommes Dans la Ville", mirada lúcida y negrísima al sistema carcelario y judicial francés, que recién erradicó el uso de la guillotina en 1981 (si bien la última ejecución fue en 1977).
Película sobria y elegante en la dirección (recuerda por momentos a Bresson), trata la reinserción del preso en la sociedad sin caer en la obviedad, sin golpes de efecto, sin demagogias. La figura del educador, fabulosamente interpretado por Jean Gabin (en uno de sus mejores papeles), simboliza la lucha contra el sistema carcelario y judicial: funcionarios incompetentes, policías sin escrúpulos, jueces parciales y un desprecio generalizado por los delincuentes que ya pagaron su deuda. La interpretación de Gabin es contenida pero llena de intensidad, especialmente en su oratoria final en el juicio.
Como protagonista tenemos a Alain Delon, bordando su papel de delincuente rehabilitado que, pese a sus intentos por volver a ser una persona normal, a respirar aire puro, se ve casi obligado a sucumbir a causa de la incansable e insistente persecución a la que se ve sometido. Las escenas finales cortan la respiración, con ese cruce de miradas entre Gino (Delon) y Germain (Gabin).
Como en otras obras de Giovanni, la película es áspera, directa, presentando una particular visión de la realidad marcada por el escepticismo acerca de la sociedad y sus instituciones, que contrasta con una confianza sincera en las actitudes individuales, en las que sí cabe la solidaridad y la amistad. Espléndido guión, que combina sencillez formal con profundidad temática y una excelente labor interpretativa, tanto de Alain Delon como de Jean Gabin.
Giovanni manifiesta el mismo árido, distante escepticismo hacia la religión, el sistema judicial o las protestas estudiantiles. Pero no se trata de una película reaccionaria, sino renuente a todo tipo de idealismos. De modo que son las decisiones mínimas pero puntuales de hombres y mujeres en situaciones concretas las únicas que valen para Giovanni, o gestos imprescindibles como el de una mano en el hombro, una llamada telefónica, una mirada e incluso un cuerpo que está ahí, donde sabe que se lo necesita, aunque no nos mire.
La película está muy bien estructurada, con un ritmo adecuado, logrando que el argumento avance siempre ganando en angustia y dramatismo; las secuencias finales, tremendas y casi mudas, calan profundamente en el espectador.
José Giovanni ha sido un brillante novelista y guionista, autor de las mejores historias del cine francés, pero sin dudas esta es su mejor película como director.
Un ejemplo perfecto de cómo plasmar la experiencia vital en la pantalla, y además hacerlo de forma lúcida. Ya lo decía el autor: "No hay que esperar nada de la humanidad".
"Furibundo alegato contra la pena de muerte (...) uno de los mejores ejemplos del nivel al que llegó durante los años setenta el cine negro francés."